A finales de julio, el mercado automotor argentino registró un sacudón de precios como no se había visto en todo el 2025. La escalada del dólar oficial (que llegó a tocar los $1.380) empujó a las terminales a aplicar ajustes más agresivos que los habituales, rompiendo con la tendencia de incrementos moderados, de no más del 2%, que se venían observando durante el año.
Las subas fueron dispares: Chevrolet aumentó en promedio un 2,2%, Toyota y Ford un 3,5%, Nissan cerca de un 4%, y Stellantis aplicó un 12% (aunque, al bonificar un 6,5% en concesionarios, el impacto real será de 5,5%).
En medio de este panorama de incrementos generalizados, hubo marcas que decidieron no mover sus listas. Tal es el caso de Mercedes-Benz, ahora representada en el país por Prestige Auto, que mantuvo sin cambios los precios de la Sprinter en todas sus versiones. Chevrolet, por su parte, conservó los valores de algunos de sus últimos lanzamientos, como Onix, Onix Plus, Tracker y Spark EUV, manteniendo los montos de presentación.