8 de mayo 2023 - 00:00

Biden convoca a los republicanos y amenaza con subir por decreto el tope para tomar nueva deuda

El mercado espera que se evite ese escenario, pero crece la impaciencia ante la falta de definiciones y la profundización de las disputas en el Congreso. Yellen habló de una posible crisis institucional.

HACIENDO FOCO. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, advirtió sobre las consecuencias catastróficas que tendría un impacto de la deuda estadounidense.
HACIENDO FOCO. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, advirtió sobre las consecuencias catastróficas que tendría un impacto de la deuda estadounidense.

Washington - La carrera contrarreloj para evitar un default de Estados Unidos se echó a andar: Joe Biden mantendrá mañana un cara a cara con los jefes de la oposición parlamentaria para tratar de alcanzar un acuerdo sobre la mayor deuda pública del mundo, un tema de interés crucial para la economía global. En la previa de ese encuentro crucial, que se producirá en medio de la advertencia oficial de resolver el problema con un decreto sin precedentes, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, aseguró ayer que si el Congreso no actúa para elevar el tope legal de la deuda podría desencadenarse una “crisis constitucional” con consecuencias para los mercados financieros y las tasas de interés.

El presidente estadounidense se reunirá con su principal adversario en este tema, el jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, así como con Mitch McConnell, líder de la minoría conservadora en el Senado. Si no hubiera acuerdo, el jefe de Estado podría invocar una enmienda constitucional para elevar el tope de endeudamiento por decreto, lo que desataría una pelea política mayúscula.

Estarán en juego la reputación financiera de Estados Unidos como refugio seguro para las inversiones y la necesidad de evitar una crisis de repercusiones internacionales imposibles de ponderar.

En le plano político, el líder demócrata de 80 años sabe que la forma en la que gestione esta crisis pesará sobre su campaña para la reelección en los comicios de noviembre del año que viene.

El mandatario reiteró el fin de semana su mantra sobre este delicado asunto al señalar que los republicanos están tomando de “rehén” a la economía al condicionar el aumento del límite de endeudamiento del país a recortes “draconianos” del gasto público. “Estos asuntos no están vinculados”, afirmó.

Para el presidente, el respeto por las obligaciones financieras acumuladas por el país es una obligación para los legisladores de ambos partidos, en tanto el Presupuesto anual puede ser objeto de un debate político.

El demócrata recuerda siempre que el techo de la deuda fue subido tres veces durante el mandato de su predecesor republicano Donald Trump.

Advertencia

En una entrevista en “This Week” de ABC News, Janet Yellen dijo ayer que las negociaciones no deberían llevarse a cabo “con un arma en la cabeza del pueblo estadounidense” y reiteró su advertencia a los legisladores de que el Gobierno solo podría pagar sus cuentas hasta principios de junio sin un aumento del límite de endeudamiento, alcanzado ya en enero.

El subsecretario del Tesoro, Wally Adeyemo, también hizo sonar la alarma ayer sobre los riesgos de un default en una entrevista en “The Sunday Show” de MSNBC.

“Un incumplimiento (de los pagos de deuda) sería catastrófico para Estados Unidos”, dijo. “Eso tendría un impacto terrible en las tasas de interés”, añadió.

Los republicanos replicaron.

“Nosotros hicimos lo que había que hacer. La pelota está en el campo de los demócratas”, estimó, por el contrario, en Twitter uno de los legisladores opositores en la Cámara baja, John Rose, quien denuncia que Biden escapa a una discusión “seria” del proyecto de Presupuesto de los conservadores.

Historia y grieta

Esta pulseada proviene de una particularidad institucional en Estados Unidos: es resorte del Congreso votar regularmente para aumentar el monto máximo de deuda que el país puede emitir, de forma de continuar financiando el funcionamiento del gobierno federal.

Hasta la Presidencia de Barack Obama, esta votación era una formalidad. Pero en un Estados Unidos polarizado, ya no es el caso.

La Casa Blanca y los republicanos del Congreso ya no tienen demasiado tiempo para lograr un acuerdo.

El Tesoro de Estados Unidos ha advertido que sin aprobación del Congreso antes del 1 de junio, el Gobierno deberá recortar gastos y prestaciones sociales fundamentales si quiere continuar honrando sus obligaciones con los acreedores.

El tope de endeudamiento de 31,4 billones de dólares, el más alto en valor absoluto entre todos los países del mundo, se alcanzó en enero. Pero el Gobierno federal estableció medidas contables excepcionales para sobrellevar la situación.

Si se prolongara esta situación, Estados Unidos no solo podría ser incapaz de pagar sus cuentas y los salarios de los empleados públicos, sino también de reembolsar a sus acreedores. En tal caso, tenedores de bonos del Tesoro estadounidense, la inversión considerada más segura del mundo que permite a Estados Unidos financiarse a tasas bajas, sufrirían un impago por primera vez.

Según la Casa Blanca, un default terminaría con la reactivación económica de la cual Biden se atribuye el mérito, los mercados se derrumbarían, la recesión sería histórica y el desempleo se dispararía, con consecuencias sobre toda la economía mundial.

El calendario comprime los plazos: la Cámara de Representantes sesionará solamente 12 días en lo que resta de mayo y Biden parte en dos semanas en una gira diplomática de varios días por Japón y Australia.

Algunos comentaristas creen que, en caso de un estancamiento total de la discusión, la administración Biden podría autorizar unilateralmente más préstamos invocando la Enmienda 14 a la Constitución. Este texto establece que “la validez de la deuda pública de Estados Unidos no debe ser cuestionada”.

“Todavía no llegué a eso”, dijo Biden a MSNBC, sin descartar formalmente esta opción.

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