La principal responsable de la negociación de todas las paritarias en los últimos cuatro años y de la administración de los conflictos laborales en los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, a lo largo de la gestión de tres ministros, dejó su cargo desde este mes. La abogada Gabriela Marcello renunció por razones personales a la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, un área estratégica del Ministerio de Trabajo en la que desde enero de 2019 estuvo en la primera línea de arbitraje entre sindicalistas y empresarios. En su lugar fue nombrado Raúl Ferrara, también letrado y hasta ahora en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, un técnico alineado con el exjefe de la cartera laboral bonaerense Oscar Cuartango.
La novedad tomó por sorpresa a dirigentes de cámaras patronales y gremios, que desde 2019 habían creado una relación de confianza con Marcello. Para la ministra Raquel “Kelly” Olmos, en cambio, la decisión de la ahora exdirectora de apartarse de su posición era conocida desde fin de año y se había estirado a su pedido para definir un sucesor y encaminar trámites pendientes. El paralelismo más próximo remite a Noemí Rial, viceministra de Trabajo de Carlos Tomada en las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner, y principal ejecutora de los acuerdos sellados en aquellos 12 años.
Marcello, que pasará a desempeñarse en una de las cámaras de operadores petroleros, Ceope, asumió como directora en enero de 2019 poco después de la llegada de Dante Sica al ministerio unificado de Producción y Trabajo. La abogada venía de realizar labores técnicas y de asistencia para el área de Producción bajo el mando de Francisco Cabrera. Tras un arranque plagado de desconfianza, que incluyó algunas controversias con el gremio de Camioneros, la funcionaria logró afincarse a través de una modalidad de trabajo que incluyó una tramitación más profesional que política de los conflictos y dedicación de tiempo completo. Las buenas referencias en ese sentido hicieron que Claudio Moroni, apenas asumió como titular del rejerarquizado Ministerio de Trabajo, la confirmara en el cargo a pesar de las presiones de varios sectores peronistas por desplazar a cualquier referente de la anterior gestión. En esa administración fue que Marcello se asentó como principal gestora de paritarias y conflictos. Al cabo de 34 meses, Olmos fue nombrada ministra en lugar de Moroni y también confirmó a la directora en su lugar. Al frente de la dirección gestionó políticas de empleo que iban desde el subsidio a los despidos y la reconversión de industrias a importadoras a la asistencia a compañías en crisis durante la pandemia.
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