París (AFP) - Asado de canguro, bistec de avestruz o muslo de ciervo: estas carnes exóticas podrían seducir a los consumidores, temerosos desde el inicio de la crisis de la «vaca loca», aunque podrían esconder nuevos riesgos, estimó un especialista consultado en el Salón de Agricultura de París (hasta el 25 de febrero).
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Si en Francia la carne de canguro es importada en su totalidad, existen decenas de criadores de bisontes, avestruces y ciervos, explicó Fançois Moutou, jefe de la unidad de epidemiología de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA). Para este especialista, el peligro viene de un ciervo norteamericano, el wapiti, que los ganaderos franceses podrían querer importar a causa de su peso en carne, muy superior al de los ciervos nacionales.
«La importación de estos ciervos podría ser catastrófica desde el punto de vista sanitario, pues son propensos a una enfermedad equivalente a la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB)», explicó. En los Estados Unidos se registraron casos de animales enfermos en Wyoming (Noroeste) y Colorado (Oeste). Más grave aún, «existen sospechas de muertes relacionadas con la enfermedad de Creutzfeld Jakob (la forma humana de la EEB) entre cazadores norteamericanos, aunque las autoridades del país se muestran muy discretas sobre el tema», precisó Moutou.
Control
En lo que respecta al canguro importado de Australia, la carne parece más controlada. Sólo aparentemente, pues «se comprobaron casos de salmonela y el etiquetaje es extraño», añadió Moutou. El consumo anual francés de carne de bisonte se eleva a entre 200 y 300 toneladas, sobre todo importadas. «Estos animales son sensibles a las mismas enfermedades que el bovino, aunque hasta el presente no se diagnosticó entre ellos ningún caso de la EEB. Los ganaderos afirman que la alimentación de su rebaño es natural, hierba y forraje, aunque el peligro surgiría si se incrementase la producción», según el científico de la AFSSA. Otros peligros acechan. «Existe un tráfico de carne de animales de la selva que llega a Francia en el fondo de los equipajes de viajeros procedentes de Africa y el sudeste asiático», explicó Moutou. Francia no es la única afectada por el tráfico. «Disponemos de información sobre el descubrimiento de murciélago ahumado en Ingla-terra y de carne de chimpancé en Bélgica» (donde residen muchos zaireños), dijo.