La alfalfa es la base principal de la producción de carne y leche en la Argentina, y constituye un destacado componente de las pasturas perennes. Estas requieren de una inversión inicial alta, pero su mayor duración determina un costo más bajo que el de otras forrajeras.
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«Esta ventaja puede perderse por una implantación deficiente, motivada entre otras causas por el uso de variedades poco productivas. En las actuales circunstancias económicas, el productor puede optar por reducir el costo de implantación de sus praderas comprando la semilla más barata, pero estudios realizados por el INTA Manfredi demuestran la inconveniencia de esta práctica», según un informe dado a conocer ayer por el organismo técnico.
«Para un alfalfar puro, la cantidad promedio de semilla necesaria es de 10 kg/ha, con un costo que varía entre $ 63 para el tipo común o «identificada» y $ 195 para los materiales importados de EE.UU. Cuatro años de evaluación demuestran que las variedades mejoradas del INTA suministraron una producción superior promedio entre 6,20 t y 27,75 t de materia seca por hectárea, respecto de variedades obsoletas, no adaptadas o de menor potencial de rendimiento», indica el INTA Informa. La mayor disponibilidad de forraje durante la vida del alfalfar puede significar una diferencia favorable de producción de carne de 620 kg/ha a 2.775 kg/ha o de 7.209 l/ha a 32.267 l/ha de leche».
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