15 de junio 2005 - 00:00

Apuestan a erradicar picudo del algodón

La explotaciónalgodoneraseencuentraacechada porla plaga delpicudo einquieta a losproductores.
La explotación algodonera se encuentra acechada por la plaga del picudo e inquieta a los productores.
El algodón es uno de los cultivos extensivos más importantes del norte de nuestro país. No obstante, su explotación corre serio riesgo ante la amenaza del picudo algodonero.

Cada año, las fumigaciones en Formosa, Chaco y Corrientes logran erradicarlo aunque con dificultad y costos crecientes. El origen de la plaga ha sido localizado en la zona de Ñeembucu, en Paraguay, desde donde llega a nuestras orillas por acción del viento escapando a todo control sanitario.

Afortunadamente, las mismas autoridades paraguayas han firmado con el SENASA un acuerdo permitiéndole operar en su territorio. Parece obvio, entonces, que prioritariamente debería fumigarse en profundidad las 5.000 hectáreas paraguayas infestadas. Pero para el año próximo no está claramente definida la financiación del programa de control, incluso hay funcionarios que han declarado en público su inviabilidad. Evidentemente, no se han puesto a pensar en los enormes costos que supone la merma en la provisión de materia prima a la más importante cadena sustitutiva de importaciones del país. Con una inversión de alrededor de 500.000 dólares por año en Ñeembucu, se puede evitar una pérdida inmediata en la región, entre gastos adicionales de insecticidas y merma de producción, de alrededor de unos 20.000.000 dólares. Además, si sólo 5.000 familias de productores se quedaran sin trabajo, el Estado debería desembolsar, como mínimo, 20 millones de pesos al año en programas asistenciales. Y esta estimación no incluye el impacto sobre las industrias aceiteras, desmotadoras e hilanderías, que emplean a más gente que todas las terminales automotrices juntas. En los EE.UU., se gastan anualmente 75 millones de dólares en el combate contra el picudo y se estima que en un plazo que oscila entre los 5 y 6 años lo habrán erradicado casi por completo. Es imprescindible coordinar esfuerzos para bajar el nivel de infestación en Paraguay y en Brasil asegurando que la plaga proveniente de estos países no afecte la competitividad de nuestro algodón.

• Sin acuerdo

A pesar de que la Cámara Algodonera Argentina y la FULCPA hace años que lo están advirtiendo, no hay acuerdo en el SENASA respecto de la asignación de una partida presupuestaria permanente. Si se hubiera realizado la fumigación total en Ñeembucu responsable y periódicamente, el gobierno del Chaco no estaría obligado hoy a contemplar la necesidad de declarar la emergencia algodonera. Somos parte del problema, porque los principalmente afectados no contribuyen a resolver la situación.

En los EE.UU., las cifras que anualmente se invierten son aportadas conjuntamente por los productores, los estados y el gobierno federal
. Aquí, en cambio, lo hacen los hilanderos, el BID y el SENASA. Falta la contribución de las provincias, los productores y las desmotadoras que, a pesar de ser los sectores directamente afectados, se ocupan únicamente de peticionar mayores medidas preventivas. El doctor William Mcgovern, asesor norteamericano que nos visitó hace algunos años, sostuvo en su oportunidad que para que un programa contra el picudo sea efectivo debe cumplir con cuatro condiciones: idoneidad y unidad de dirección, presupuesto, unidad de ejecución y responsabilidad. Es evidente que en nuestro medio -atiborrado de actitudes incoherentesdichos imperativos brillan por su ausencia. Se deben tomar decisiones drásticas, como la destrucción de los rastrojos en tiempo y forma, la prohibición de siembra en la ribera del río Paraguay, el control eficiente de las licitaciones del Prosap para que los elementos necesarios estén disponibles en su debido momento, etc. Nuestros productores ya han sido afectados por desastres naturales, contaminación, erradas políticas económicas y atraso tecnológico.

La incidencia del picudo puede dar el golpe de gracia a la actividad. Aunque es posible tomar medidas para corregir esos problemas, tenemos grandes dudas sobre las posibilidades de financiar el programa a partir del año próximo. Evidentemente, está en nuestras manos ser parte de la solución y no parte del problema.

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