Además, se debe considerar que los mercados que perdería la Argentina rápidamente serían ganados por países productores que son competidores nuestros en la venta de granos.También influye en la decisión de siembra de trigo que los productores se encuentran sin crédito para afrontar las labores de presiembra. No tienen oportunidad de obtener dinero ni con los bancos ni con los comerciales, ya que los acopiadores, cooperativas, corredores, semilleros y vendedores de insumos no están en condiciones de dar crédito a nadie. En especial los últimos nombrados, que necesitan cobrar las deudas del año pasado para poder continuar con la rotación de compras de importación y pago a los proveedores internacionales. Si este tema no se define prontamente, nos encontraremos con un desabastecimiento importante de productos que el hombre de campo necesita para sus tareas. Y esto no solamente generará menores rindes por hectárea, sino que también tendremos problemas con la calidad comercial de los granos que se cosechen. Quizás el área de siembra no disminuya más, porque debemos considerar que el trigo es para el productor sinónimo de dinero fresco a fin de año, momento en que debe pagar muchos gastos que le ocasionan las tareas de siembra de los granos gruesos.Además, bien saben los chacareros que el trigo es el grano de más transparencia comercial, no solamente en nuestro país sino en el mundo, ya que es el generador del alimento básico e indispensable de todos los pueblos, que es el pan. Por eso también al trigo se lo considera como un cereal «político», porque todo gobierno intenta hacer uso de él tomando medidas intervencionistas, demagógicas y la mayoría de las veces, equivocadas.
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