Asociativismo también se impone en la ganadería

Campo

En el congreso de invernada de AACREA que se está desarrollando en Rosario se presentaron dos casos de asociativismo en el sector pecuario. Cómo lo hicieron cuáles son los beneficios de esta forma de producción.

Primero fue la aftosa. Y después la crisis financiera (sin licuación de pasivos bancarios). Las deudas dolarizadas se refinanciaron y en muchos casos los productores debieron realizar parte de sus activos para salir del apuro. Estamos hablando de Uruguay.

Sin embargo, buena parte de los empresarios ganaderos uruguayos aprovechó el viento en contra para hacerse más fuerte. La crisis generó una serie de importantes iniciativas que terminaron transformando la ganadería oriental. De esta manera, grupos de productores ganaderos afines comenzaron a organizarse para realizar en conjunto compras de insumos o ventas de hacienda, transferencia de tecnología e implementación de programas de calidad. Fue así como surgieron o se consolidaron más de veinte grupos ganaderos que actualmente siguen en funcionamiento. Algunos de los más importantes son ProCarne, Vaquería del Este, Consorcio de Productores de Carne del Litoral, AUPCIN (feed lots) y Cadena Productiva del Río de la Plata, entre otros.

«El objetivo es aumentar la rentabilidad de las empresas de sus socios accionistas, generando negocios puertas afuera de sus establecimientos», comentó Andrés Iruleguy, integrante de Cadena Productiva del Río de la Plata. «Cadena es una sociedad anónima integrada por 53 empresas agropecuarias accionistas y dirigida por 8 directores elegidos por asamblea», añadió Iruleguy durante una conferencia ofrecida durante el Primer Congreso Nacional de Invernada de AACREA, realizado esta semana en la ciudad de Rosario.

•Objetivo

La idea de agruparse surgió a fines de los '90, cuando los números para el sector agropecuario uruguayo apenas cerraban. «Se intentó buscar una solución para un problema estructural, ya que teníamos valores de las haciendas muy buenos pero una alta carga impositiva y un muy fuerte atraso cambiario acompañado de un gran endeudamiento», explicó Iruleguy.

En el peor momento de la crisis, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) recibió aportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para implementar un programa de apoyo a la ganadería denominado Proyecto Ganadero.
El monto total de dicho programa fue de 8,33 millones de dólares (70% del BID y 30% del MGAP). Su ejecución se llevó a cabo entre julio de 2001 y enero de 2004. Y 90% de los fondos se transfirieron de manera directa a los productores. «Presentamos nuestro proyecto y fue aprobado; una de las condiciones fundamentales propuestas fue que los accionistas serían los beneficiarios de un subsidio que debían ceder a Cadena para su administración, y con ello financiar los primeros meses de actividad y la realización de diferentes estudios y planes de trabajo del grupo», indicó Iruleguy. Una de las áreas de acción de Cadena es la comercialización conjunta de hacienda gorda e invernada.

«Se maneja principalmente el volumen como herramienta básica para la mejora de precio y beneficiando al productor con la reducción de los costos de comercialización; también se han logrado negocios de reposición con entrega a futuro»,
explica Iruleguy. Los ganaderos también realizan compras conjuntas de insumos. «Tenemos convenios con casas mayoristas para compra de raciones, fertilizantes y glifosato en grandes volúmenes, lo que, lógicamente, permite obtener menores precios», comentó el ganadero oriental. En el marco de la asociación, los productores de Cadena también realizan la certificación grupal de predios (protocolo de calidad Carne Natural) y un plan piloto de trazabilidad individual diseñado por el Estado de Uruguay.

«Por otra parte, se han creado fórmulas de financiamiento en las cuales algunos socios accionistas de Cadena invierten para financiar a otros socios. Cadena traslada la tasa de interés sin costo adicional; sólo interviene en la búsqueda de inversores y receptores de dichos préstamos»,
comentó Iruleguy. Además, cuenta con una pequeña porción de la Cuota Hilton uruguaya, además de disponer de un corral de engorde para 1.500 novillos en el departamento de Soriano. « Actualmente se está construyendo uno nuevo en Durazno con capacidad para 2.000 novillos. Este sistema de terminación de novillos es un típico ejemplo de lo que la escala puede hacer en pos de bajar costos y viabilizar negocios que individualmente son riesgosos», remarcó Iruleguy.

•Ingrediente

«Cabe destacar que estos corrales de engorde tienen un ingrediente asociativo especial; en ellos Cadena está asociada básicamente con tres actores fundamentales: por un lado los productores que envían sus novillos para ser engordados, por otro una empresa agrícola que produce un importante porcentaje del alimento allí consumido y, por último, la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (AUPCIN), que nuclea a más de 20 corrales de engorde con el fin de comercializar los más de 45.000 novillos producidos por año en conjunto, con lo cual los beneficios obtenidos por volumen y calidad son muy importantes», concluyó el empresario oriental.

En el congreso de invernada de AACREA también se presentó un caso de asociativismo local. Se trata de la Asociación Argentina para la Valorización de la Producción Ganadera (Progan), que está integrada por 44 empresarios ganaderos santafesinos que en conjunto disponen de unas 55.000 cabezas de hacienda vacuna.

«Progan utiliza, además, el sistema de trazabilidad Traz.Ar, desarrollado gracias a la financiación del BID», comentó Orlando Hug, presidente de la agrupación. «La gran fortaleza es unirse en un grupo de productores, definir una forma de trabajo, realizar alianzas estratégicas y así generar un producto de valor reconocido por el cliente final», añadió Hug. Progan -que cuenta con un protocolo de calidad confeccionado bajo la supervisión de la Universidad de Parma-ya realizó algunos envíos de carne fresca envasada a Italia. «Los cortes fueron fraccionados por pedido específico de cada cliente; algunos se destinaron a la comercialización puerta a puerta, mientras otros llegaron a restoranes y distribuidores que deseaban conocer las cualidades de la carne Progan», explicó Hug. Las carnes Progan provienen de novillos, vacas y vaquillonas criadas y engordadas en la Argentina en sistemas pastoriles, algunos de los cuales se encuentran dentro de sitios protegidos Ramsar (reservas naturales protegidas por convenios internacionales).

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