11 de abril 2026 - 17:59

El papa León XIV lanzó un duro mensaje por la guerra y apuntó contra el "delirio de omnipotencia"

Durante una vigilia en la Basílica de San Pedro, el Pontífice pidió a los líderes mundiales frenar la escalada bélica y cuestionó el uso de la religión para justificar conflictos armados.

León XIV presidió una vigilia por la paz en el Vaticano y volvió a lanzar un duro mensaje contra la guerra y la lógica del rearme.

León XIV presidió una vigilia por la paz en el Vaticano y volvió a lanzar un duro mensaje contra la guerra y la lógica del rearme.

En medio de un continuo escenario de tensión en Medio Oriente, el papa León XIV encabezó este sábado una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro y lanzó un mensaje con fuerte tono político y humanitario. Sin mencionar países ni líderes de manera directa, cuestionó el clima global de confrontación y advirtió sobre las “continuas violaciones del derecho internacional”.

Durante la ceremonia, convocada días atrás en el marco de su mensaje pascual y bendición “urbi et orbi”, el Pontífice pidió frenar la escalada bélica y llamó tanto a los gobernantes como a la sociedad civil a asumir responsabilidades frente a la crisis. En ese contexto, condenó el “delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo”, una definición que volvió a exponer su preocupación por el rumbo que tomó la política internacional.

Ante cardenales, obispos, sacerdotes y miles de fieles reunidos en el Vaticano, León XIV también reivindicó el valor de la oración como una herramienta activa frente al sufrimiento provocado por la guerra. “La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte”, afirmó. Luego agregó: “Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad”.

Un llamado a frenar la lógica de la guerra

A lo largo de su mensaje, el Papa retomó además palabras de Juan Pablo II para insistir con una consigna histórica del Vaticano frente a los conflictos armados. “Yo pertenezco a la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió. Siento el deber de decir a todos los jóvenes, a los más jóvenes que yo, que no tienen esa experiencia: ‘¡Nunca más la guerra!’, como dijo Pablo VI en su primera visita a las Naciones Unidas. Debemos hacer todo lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos cuán grande es esta responsabilidad”, citó.

En esa línea, sostuvo que para los cristianos “no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón”, y volvió a remarcar que el mundo atraviesa un cuadro de creciente agresividad política y militar. También alertó que “los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados” y lamentó que incluso “el Santo Nombre de Dios es arrastrado en discursos de muerte”, en referencia al uso de argumentos religiosos para justificar enfrentamientos armados.

Más adelante, endureció todavía más el tono de su intervención: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!”, exclamó al pedir que se unan las energías morales y espirituales de quienes todavía creen en la paz y trabajan por reparar los daños causados por los conflictos.

El mensaje a los líderes y la voz de los niños

León XIV reveló además que recibe con frecuencia cartas de niños que viven en zonas de guerra y aseguró que, a través de esos mensajes, queda expuesto “todo el horror y la inhumanidad” de acciones que muchos adultos incluso reivindican. A partir de eso, reclamó que la comunidad internacional escuche con mayor atención a las víctimas más vulnerables de los enfrentamientos.

Con esa idea como eje, apuntó de manera directa a los responsables políticos: “Sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, exigió.

Sobre el final, recordó una reflexión del papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti, donde se plantea que “se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”. A partir de esa cita, reafirmó que la Iglesia debe sostener su compromiso con la reconciliación incluso cuando esa posición despierte rechazo o incomprensión, sobre todo cuando está en juego la dignidad humana frente a las “continuas violaciones del derecho internacional”.

Como cierre, el Pontífice insistió en que “hoy más que nunca es necesario mostrar que la paz no es una utopía” y recuperó otra frase de san Juan Pablo II para condensar el sentido de su mensaje: “Nunca más la guerra, aventura sin retorno; nunca más la guerra, espiral de lutos y de violencia”.

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