La tendencia a la recuperación de las exportaciones luego del cierre de los mercados externos por la reaparición de la aftosa, es parte de la demanda que favorece el alza de los precios ganaderos. Es una razón necesaria pero no suficiente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Luego de la devaluación de 350%, los precios de la carne quedaron muy baratos en términos del mercado internacional y esto permite a los frigoríficos exportar todos los cortes del animal a países inclusive de bajos ingresos (Egipto, Argelia, etc.). No obstante, el alza de los precios se da fundamentalmente por una caída de la oferta de hacienda para faena, impulsada por razones productivas y no por retención por parte de los productores.
La devaluación ha impulsado al productor ha retomar el sistema pastoril de engorde en lugar del planteo intensivo desarrollado durante la convertibilidad. Se retoma de esta manera el ciclo estacional de precios por caída de la oferta de gordo entre julio y setiembre.
En particular, el cambio ha sido traumático y se acentúa más en este ciclo porque el año pasado se faenaron los terneros y novillitos gordos en base a suplementación de granos, y este año no están como novillos. Los terneros y novillitos de este año se recrían y engordan a pasto, así que entrarán a faena desde fin de año pero en general en el próximo año. Este bache de oferta, se agudiza porque el productor no realizó pasturas ni verdeos de invierno ante la suba en costos por estar dolarizados, y se registró el invierno más crudo en 20 años. Tal es así, que los precios de la invernada y la cría están muy baratos en relación con el gordo.
• Expectativas
La faena en el primer semestre superó las expectativas alentada por el hecho de que el productor se financió con ventas de hacienda y se guardó los granos, se redujeron inversiones en pasturas y se indujo la venta con precios atractivos de la faena de novillos con destino a Hilton. Ahora, la contracción de la oferta en el presente semestre será muy aguda porque el productor no tiene qué vender.
Es indudable que el nivel actual de salarios no permite mantener los niveles de consumo interno con la suba de 30% del precio de la carne. Esta situación ya era previsible aunque no se haya reducido la oferta estacionalmente. Con la devaluación de 350%, ya se proyectaba que las exportaciones iban a crecer sobre 20% de participación en la faena. Somos un país pobre gracias a la clase política, y como tal tendremos que comer proteínas baratas y exportar las caras. Y ante los comentarios de intentos intervencionistas del gobierno actual, no queda más que unirnos en defensa de una de las únicas actividades que se ha estado reactivando y creando empleos, y recordarles que el alza del precio de la carne no es más que el reflejo de sus propias desafortunadas medidas.
Dejá tu comentario