Muchos fueron los intentos, hasta hoy con pocos resultados, de imponer en el consumo interno los cortes preparados como los que se exportan. El consumidor argentino, en su mayoría, sigue privilegiando la compra de carne fresca en carnicerías, esto es, consumida en promedio dentro de las 72 horas de faenada.
Otra cuestión fundamental para entender el comportamiento a la hora de la compra, está relacionado con uno de los atributos de nuestra carne: la terneza.
La terneza tiene relación con la genética del animal y con el grado de maduración de la carne una vez faenada. La maduración se logra por medio del frío; de allí que la carne exportada a mayor valor va enfriada y no congelada.
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