30 de marzo 2005 - 00:00

Carnes: muchos temas pendientes

Vemos con preocupación la fijación y/o intento de establecer precios máximos. Esto nos trae recuerdos y, por cierto, que no son buenos. Estamos en contra de mecanismos que atenten contra la libertad de mercados.

Las fijaciones de precios máximos pueden traer mercado negro y desabastecimiento. Hay que incentivar la producción y no atentar contra ella. Para que no aumenten los precios al consumidor,es vital acrecentar y potenciar la oferta.

Concretamente, en nuestro tema ganadero, comprobamos azorados que la misma secretaría que llama para concertar a distintos sectores de la cadena, no pueda o tenga facultades para mejorar en todos sus niveles el negocio ganadero. Nos referimos al mentado y demorado Plan Ganadero Nacional.

Lamentablemente, la secretaría no tiene facultades, que son vetadas por Economía, para dar
estímulos. Pero sí las posee para las treguas.

En un país agropecuario como el nuestro, es inaudito que el campo no tenga rango ministerial. Es hora de estar en la mesa de decisiones por peso y derecho propio no por circunstancias y/ o invitaciones esporádicas o coyunturales. Nosotros diferenciamos netamente entre los que votan todos los días, que no son otros que los consumidores, por eso a ellos nos debemos y queremos que sigan consumiendo carne y nos abocamos a su elección y no podemos espantarlos. No nos quedamos con intenciones, por eso les enseñamos cortes no tradicionales y recetas útiles, pero no siempre conocidas, de ahí que ya vamos por la segunda edición de nuestro libro «Cocinando-'toda' la carne». Nos asusta escuchar o leer que gente del sector inste a no consumir carne, es un despropósito, hay que enseñar a comerla en sus distintas alternativas.

Pero antes de comerla hay que producirla, y aquí brevemente queremos detenernos con algunas reflexiones. Si seguimos hipotecando nuestro futuro con la faena de hembras y el infanticidio de reses, nuestro objetivo productivo será improbable.

• Promoción

Nos gustaría ver noticias referente a mecanismos para acrecentar la oferta y mantenerla constante y accesible con verdaderos parámetros productivos, esto se logra con desgravaciones, con aceleración de amortizaciones, con equidad impositiva, etc., etc... O acaso se olvidan de que cuando vendemos un animal, cobramos 10,5% de IVA, pero cuando lo transportamos pagamos 21%, por la pastura que sembramos 21%, por productos veterinarios 21% y tantas asimetrías más que atentan contra el que invierte y produce. La educación tampoco debe faltar a la cita y hay que educar a nuestros niños desde la escuela primaria, dignificando el trabajo y el oficio, instalando la cultura del esfuerzo, tan común para nosotros, pero tan rara y difícil para los que dicen pertenecer y todavía nos gustaría saber en qué sector están. Estas desigualdades configuran un panorama incierto, no claro e injusto del sistema productivo. Esto también debe ser revisado y no tener miedo de ser un país exportador en serio.

Para los desmemoriados,
la producción res con hueso es de 3.000.000 de toneladas, se exporta escasamente 17% o 18% y el resto se consume. Por eso, si queremos ser una República competitiva, con trabajo y futuro, hay que seguir el ejemplo de nosotros hombres de campos, que mientras tenemos aliento seguimos para adelante. Pero no por ello se deben seguir abusando de nuestro sentimiento que es producir. Cuando esto se entienda, empezaremos a caminar por la senda del crecimiento y la estabilidad. Desconocer esto es condenarnos al abismo y a los consabidos salvavidas de plomo.

(*) Presidente de Aprocaboa (Asociación de Productores de Carne Vacuna Argentina)

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