15 de mayo 2007 - 00:00

"Carniceros erraron estrategia; los ganaderos no somos sus adversarios"

Se acerca el momento de la verdad para el tema de las carnes. Por un lado, decía hace poco más de un año: «La vaca se encargará de enseñar al gobierno lo que los dirigentes no pueden, y eso es: que hay un ciclo biológico que es inexorable, y un orden económico que no se maneja con berrinches», y ahora sin duda la falta de hacienda gorda enseñará también a los carniceros que sus dirigentes, en el afán de salir en cámara mimetizándose con las posiciones gubernamentales, no hicieron otra cosa que errar la estrategia; ellos debían saber que los ganaderos no eran sus adversarios, sino sus abastecedores.

En cualquier economía racional del primer mundo se sabe y se enseña que asegurar el futuro de la empresa pasa por asegurar la provisión de insumos; «just at time» dirían los japoneses. Sin embargo, acá se priorizaron la obsecuencia y el oportunismo, la defensa del lucro inmediato, y ahora llegamos a un acuerdo que, siendo muy generosos con los actores, podemos catalogar como bien intencionado, pero que no actuará ni como parche de una situación agravada por el egoísmo económico.

Cuando se habla de moral, se la define como la conducta que el término medio de la sociedad acepta como correcta. ¿Es que ahora debemos entender que los firmantes de este convenio lo consideran como la solución integral?, ¿que imponer franjas de precios o enunciar expresiones de deseos es transparentar los mercados? Entonces me pregunto: ¿es esto lo que el término medio de los productores acepta como correcto?, digo, para considerarlo moralmente aceptable.

La naturaleza quiso también recordar que en ciclos tan largos como el ganadero tiene su influencia, y cuando decíamos que nuestroscampos eran fábricas a cielo abierto los interlocutores oficiales consideraban eso como maniobras quejosas y así gastaban fortunas en los medios para desdibujar esa realidad; y ahora, acá estamos, con las consecuencias de las sequías y las inundaciones, con las secuelas de los precios máximos y de las intervenciones a los mercados, y ante una nueva instancia en la guerra por el mercado de las carnes que tendrá como protagonistas a los consumeros y a los exportadores; la falta de novillos de exportación ya se siente en el mercado, la concentración de la industria frigorífica con una fuerte injerencia de capitales extranjeros es una realidad para los entendidos, el mayor poder adquisitivo demanda carne de calidad que es escasa, los feed lots subsidiados no llegan a tiempo; ¿no será hora de tomar las cosas en serio, de mejorar la cadena y hacer todos los eslabones eficientes?

  • Ineficiencia

  • Tal vez, si somos honestos en la discusión, nos llevemos algunas sorpresas, y aquellos actores que nunca pusieron nada de su parte para solucionar este problema hoy tendrían que explicar su cómoda ineficiencia, pues es muy fácil cuando se trata de pegar a quienes todos pegan, pero difícil es explicar por qué a nosotros no nos admiten computar en los costos la retribución a nuestro capital y otros sectores justifican la suba de los alquileres en Barrio Norte como motivo de aumento de la carne, como si la lógica económica también debe subordinarsea las ocurrencias oficiales cuando se tratade desprestigiar a la producción.

    Esta cruzada ideológica contra el hombre del campo ha levantado mucha polvareda cuya permanencia en el aire aún impide ver la realidad de quienes se beneficiaron con el negocio; sin embargo, aunque apretando los dientes, hasta parte del sector oficial así lo admite.

    Decía hace un año que la carne era cara para el trabajador, pero no era culpa del productor ganadero, pues por un lado no había hacienda suficiente para abastecer la demanda, y por otro el gobierno no había sabido solucionar el tema de la pobreza; hoy, eso en forma parcial se revierte, pues la carne es en términos relativos más barata, y por eso se explica el aumento de consumo per cápita, pero a la vez se profundiza el tema del bajo poder adquisitivo de la población de menos recursos, ese tema que no se mide con índices maquillados, sino con la certeza plagada de veracidad en el bolsillo flaco.

    Por ello seguimos estando de acuerdo en abastecer a los sectores poseedores de menor poder adquisitivo con los cortes acordados, pero creo que esa doble cara de mantener el discurso del puchero barato, cuando en realidad se pretende un lomito subvencionado para Puerto Madero, se debe terminar.

    El debate debe ser serio, todos los sectores deben aportar, la hipocresía debe ser dejada de lado, la seriedad del diálogo es deber de todos con responsabilidad y sin dobles discursos.

    Caso contrario, los tiempos se acaban, y la defensa de la producción es demandada por todos los ganaderos. Allí sí estamos todos de acuerdo, y por lo tanto, hay una imposición moral de coherencia para toda la dirigencia; no es aceptable ni deseable que solamente algunos asuman esa responsabilidad.

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