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5 de mayo 2003 - 00:00

Comercio: cambios no son necesarios

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Nadie ignora, en este sentido, que la producción de cereales y oleaginosos ha sido la única que se mantuvo en una línea de crecimiento permanente, que viene superándose año tras año y que la llevó a exceder, en el ciclo 2001/2002, los 70 millones de toneladas. Este resultado es la consecuencia de una conjunción de factores, principalmente tecnológicos, que permitieron un mejor empleo de suelos, avances en la selección de semillas y fertilizantes y demás elementos vinculados a los cultivos, así como a la introducción de nuevas especies.

Sin embargo, no se debe descuidar además, que se ha dado otro elemento cuya gravitación no es siempre bien ponderada: el sistema de comercialización.



Es así como se dio aquí la condición N° 1 de la economía: todos han ganado, es decir, la utilidad de uno no se dio sobre la base de la pérdida de otro sino como lógica consecuencia del valor agregado.

Esto no es siempre debidamente valorado, lo que puede dar origen a conceptos deformados en torno de la realidad y crear opiniones propicias para inducir innovaciones o cambios en sistemas y procedimientos que para el caso de la comercialización de granos no son necesarios ni convenientes. Es posible que muchos ignoren que las modalidades de comercialización de los cereales y oleaginosos no son las mismas que las vigentes para otros tipos de producción, también del campo, como pueden ser las frutas, las hortalizas, las flores o la hacienda y la carne. Para los cereales y oleaginosos funcionan las Bolsas, Mercados de Cereales a Término y Cámaras Arbitrales, que hacen factible la concentración de la oferta y la demanda. Por lo tanto, la transparencia en los precios permiten coberturas razonables respecto de las oscilaciones en los valores de los productos. Además, las Bolsas de Cereales reúnen, en asociación libre y voluntaria, prácticamente todas las manifestaciones de la actividad del sector y las expresiones de sus distintas etapas, desde la producción y elaboración hasta los aportes técnicos y científicos, pasando por el acopio y la distribución; el corretaje y la comisión; la industria, el comercio y la exportación, lo que garantiza las condiciones más arriba referidas y la función armonizadora de la competencia.

Quien quiera que sea puede consultar diariamente los precios del país y del mundo, por mercado y por especie. Los productores saben que la natural dispersión de su oferta queda subsanada por la concentración de la operatoria, de manera que son cada vez más los que advierten las ventajas de operar en Bolsas y Mercados. Los compradores saben que el Mercado a Término puede cubrir razonablemente respecto del futuro. Y la intermediación cumple funciones insustituibles en un marco de seguridad y buena fe.

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