9 de agosto 2007 - 00:00

"Conflicto oculta problemas del campo"

A continuación les presento el Manual de Operaciones Mediáticas Electoralistas. Los pasos del mismo deben respetarse para asegurar el éxito político.

1) En pleno período preelectoral, y en vísperas de la inauguración de la Exposición de la Sociedad Rural, entidad tradicional del sector ganadero, vinculada en el imaginario público con «rancia oligarquía vacuna», lanzar un trascendido (sin precisar fuentes) mediante título catastrófico de tapa de influyente matutino nacional, que debe anticipar anuncio oficial de subsidios suculentos del gobierno para los engordadores de ganado bovino.

2) Este paso previo genera expectativas extraordinarias, desconcierto generalizado y estado deliberativo en todas las entidades del agro. Sin embargo, y siguiendo la línea del trascendido mediático, seguramente supondrán que las autoridades procuran un acercamiento con el sector, además de una superación de la conflictiva relación de los últimos tiempos, jalonada por protestas y paros reivindicativos.

3) Al día siguiente, es decir en la jornada de la inauguración de la Exposición Rural, en otro título catástrofe -también en tapa-del mismo influyente periódico se debe informar que el propio presidente de la República deja sin efecto el presunto beneficio para los ganaderos, alegando filtración del anuncio o cualquier otra excusa (referencia: punto 1 de este manual).

4) Cumplido el punto anterior, y en plena ceremonia inaugural de la Exposición Rural, su titular proclamará -sin dudas-el ya consabido y combativo alegato contra el gobierno, plagado de críticas y reclamos. A continua-ción, el secretario del área -representante oficial ante el agro y único funcionario de gobierno que contará con permiso de asistencia-debe cancelar su discurso de apertura de la muestra y retirarse ostensiblemente molesto del palco oficial (luego de atender un llamado por celular).

5) Es necesario lograr que en las tribunas del acto se desplieguen pancartas y cartelones contrarios al gobierno y a sus políticas con el objeto de magnificar la sensación de enfrentamiento entre «oligarquía-vacuna-tradicional» versus «gobierno-que-defiende-al-pueblo» (de la primera).

6) También resulta imprescindible asegurarse que en el palco oficial de la entidad tradicional estén presentes dirigentes de los partidos políticos y grupos de oposición dispuestos a presentarse en el próximo proceso electoral. El objetivo, en este caso, es dejar estampadas sus imágenes junto a los supuestos conspicuos y caracterizados miembros de la «tradicional oligarquía vacuna».

7) Tras el consiguiente revuelo mediático, a esas alturas ampliado, corregido y generalizado, los principales voceros habituales del gobierno deben fustigar sin contemplaciones a la aislada cúpula de la entidad tradicional y a sus eventuales acompañantes políticos, puntualizando su pertinaz avaricia y carácter de angurrientos, confrontándolos con las mayorías nacionales y populares.

8) Logrados estos eventos, se percibirá que la dirigencia de la entidad seleccionada para este operativo, primero reacciona con sorpresa y estupor, aunque luego de días de reflexión se apura a proclamar (sin otra alter-nativa) su voluntad de diálogo y de recomposición de relaciones con el gobierno.

Los resultados de operativos como el del presente manual reflejan ganancias evidentes en múltiples aspectos: en primer término, crecimiento de imagen política positiva de las autoridades gubernamentales (y de quien ejerce el poder) por su actitud de enfrentamiento hacia los elitistas sectores minoritarios y por su enfática y pública defensa de la economía popular. Otra efectivísima consecuencia es lograr la fotografía de la dirigencia opositora pegada en los asientos de la tribuna junto a la presunta «oligarquía vacuna», dejándolos sin posibilidad de retorno a eventuales alineamientos con las mayorías populares a las que reclamarán sus votos en la inminente campaña comicial.

Finalmente, se consigue que la dirigencia sectorial, los medios de difusión, la oposición y la ciudadanía en general se mantengan entretenidos en las confrontaciones precedentes, sin prestar atención a cuestiones de otra índole que afectan al campo argentino: la persistencia del proceso de concentración de la tierra y la economía agropecuaria; la brutal transferencia de ingresos de los productores hacia los eslabones dominantes de las cadenas agroalimentarias; la vigencia inaudita de una matriz productiva mayoritariamente dependiente de las grandes corporaciones inter-nacionales, especialmente en petróleo, gas y minerales. Y, no por último, quedan fuera de cuestión los serios problemas que afectan a cientos de miles de pequeños y medianos productores agropecuarios diseminados por todo el territorio nacional.

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