Crece demanda de orgánicos
No obstante esta cruda realidad, el suelo argentino ofrece la posibilidad de poner en práctica actividades productivas capaces de estimular el estudio, el análisis y la inversión de capital. Me refiero a la producción orgánica.
En 1993, el ex InstitutoArgentino de Sanidad y Calidad Vegetal, hoy SENASA, comenzó a desplegar su tarea como autoridad de aplicación, creando y aprobando un marco normativo equivalente a la Norma Europea 2092/92, aventajando a muchos otros países y ofreciendo a los empresarios un sector «virgen» para invertir.
Desde mediados de los 90 a la fecha, la Argentina pasó de exportar u$s 3 millones en productos orgánicos a una cifra estimada en u$s 33 millones.
El vertiginoso crecimiento de las ventas al exterior fue correlato del aumento que iba evidenciando la superficie agrícola bajo seguimiento, la cual pasó de 50.000 hectáreas a 3.200.000 en la actualidad, aunque es clave advertir que, gran parte del área corresponde a vastas extensiones territoriales en el de nuestro país. es fruto de un sector verdaderamente eficiente, que edificó y sostiene su crecimiento sólidas ventajas competitivas y comparativas naturales.
Un sector y actividad al cual la comunidad en su conjunto el gobierno en particular debería apoyar, no sólo por su contribución al medio ambiente, sino por el hecho de ser una fuente generadora divisas y empleo, al ser netamente exportadora y de mano de obra intensiva.
El sector agroalimentario argentino es uno de los pocos campos donde la Argentina puede dar batalla y ganar mercados.
Dentro de éste, la producción de alimentos orgánicos demostró experiencia en todas estas cuestiones, flexibilidad para acomodarse a los requerimientos de los consumidores, conducta digna de sus empresarios y potencial para convertirse en una especie de gran «supermercado ecológico».
Para eso, el gobierno necesita focalizar sus recursos en aquellos sectores que, en el corto, mediano y largo plazo serán su base de sustento. El sector de la producción orgánica es uno de ellos y en tal condición debería ser apoyado.
• SENASA
El fortalecimiento del SENASA es una de las tareas prioritarias que debe encarar el gobierno. Las retenciones al sector son una herramienta negativa que desalienta las inversiones y como tal deben ser eliminadas. El costo fiscal de su supresión es inferior a los u$s 5.000.000.
Mientras perdure la demagogia, el régimen de los derechos de exportación, el control de cambios y la ausencia de una real alianza productiva, los esfuerzos del sector privado y las ventajas naturales que presenta laArgentina serán desaprovechadas, y el sueño de poder transformarse en un supermercado sólo una ilusión.
(*) Economista agrícola; gerente de la Cámara Argentina de Productores Orgánicos Certificados


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