La histórica Minas Argentinas dio un giro estructural en el futuro de la Mina Gualcamayo: de un escenario cercano al cierre a una proyección de al menos 30 años de operación, respaldada por inversiones que superan los u$s650 millones. El cambio quedó plasmado en su Reporte de Sostenibilidad 2025, donde la compañía redefine el rol del yacimiento como un activo estratégico de largo plazo.
Mina Gualcamayo: de un cierre inminente a 30 años de vida útil con inversiones por más de u$s650 millones
El nuevo Reporte de Sostenibilidad 2025 confirma el giro estratégico del proyecto en San Juan, impulsado por el RIGI y el desarrollo de Carbonatos Profundos.
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El caso Mina Gualcamayo refleja una tendencia más amplia: la reconversión de activos maduros en proyectos de nueva generación, con foco en eficiencia, sostenibilidad y escala.
El principal motor de este reposicionamiento es el avance del proyecto Carbonatos Profundos (DCP), que ya cuenta con la actualización del Informe de Impacto Ambiental y su incorporación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Este esquema no solo mejora la viabilidad económica del proyecto, sino que habilita su expansión productiva y la generación de empleo a gran escala.
En paralelo, la empresa avanza en iniciativas energéticas como un parque solar de 50 MW, alineando la operación con estándares globales de descarbonización.
“Este nuevo escenario transforma a Gualcamayo en un modelo de minería moderna, eficiente y con proyección de largo plazo”, destacan desde la compañía, que forma parte de Aisa Group.
Un nuevo estándar en sostenibilidad minera
El informe marca además un hito a nivel nacional: Minas Argentinas es la primera empresa del país en reportar bajo el estándar internacional GRI 14 para el sector minero, una norma que exige mayor transparencia y consistencia en la gestión de impactos ambientales, sociales y económicos.
En el eje ambiental, la gestión del agua aparece como el punto crítico para sostener la licencia social en San Juan. A esto se suma la gestión integral de residuos bajo estándares internacionales como ICMI, certificaciones ISO 14001 y el monitoreo de emisiones, posicionando a la operación dentro de los niveles más exigentes de la industria.
El reporte también refleja un fuerte anclaje territorial. El 97% de la dotación es sanjuanina y más del 69% de los proveedores son nacionales, lo que consolida a Gualcamayo como un motor económico regional. La compañía impulsa además programas de desarrollo comunitario, infraestructura, educación y emprendedurismo, articulando con más de 50 instituciones locales.
Herramientas como el Fondo Fiduciario Gualcamayo refuerzan este esquema, asegurando que la renta minera tenga impacto directo en las comunidades cercanas y contribuya al desarrollo sostenible del territorio.
Desde el punto de vista técnico, el yacimiento actualizó recientemente sus recursos y reservas bajo estándares internacionales (NI 43-101 y JORC), alcanzando 7,1 millones de onzas equivalentes de oro, de las cuales 4,9 millones ya están clasificadas como reservas.
Este respaldo geológico, junto con la inversión prevista y el marco regulatorio del RIGI, permite proyectar una operación de largo plazo con fuerte impacto económico, social y productivo.





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