29 de enero 2008 - 00:00

Crece producción de ovinos pese a escasa políticas

Así como Australia lidera la producción de ovinos, en la Argentina se busca el mejoramientogenético con el fin de reposicionar la actividad.
Así como Australia lidera la producción de ovinos, en la Argentina se busca el mejoramiento genético con el fin de reposicionar la actividad.
La producción ovina en la Argentina y en algunos países de Latinoamérica comienza a ser analizada como una oportunidad de crecimiento agroindustrial, por las ventajas que presenta un animal poco pretencioso en cuestiones alimentarias y de hábitat. En el Litoral y en la Pampa Húmeda su cría manifiesta una fuerte presencia y un sabor diferencial de la carne, aunque la Patagonia se lleva toda la publicidad.

La estructura productiva de la Argentina que nació a principios del siglo XX con 70 millones de cabezas llegó a un piso de 12 millones y medio de cabezas, luego de atravesar la crisis de la década del 90 donde se disolvió su exportación.

Dos años atrás, la cifra trepó a los 15,5 millones de cabezas y se faenaron 4,47 millones, según el Servicio Nacional de Sanidad Animal, SENASA.

El sector siempre estuvo dominado por falta de políticas acordes, a pesar de los permanentes reclamos patagónicos y opina que el mercado ovino está subaprovechado y que deben realizarse campañas de difusión para fomentar sus ventajas.

Los representantes del sector sostienen que primero es necesario ordenar la oferta y la demanda en un mercado interno confuso en el que muchos productorespiensan que sólo tiene habilitación la carne ovina patagónica.

En la Argentina, el consumo de carne ovina por persona no supera los 2 kilos por año, mientras que el aviar se sitúa entre 28 y 29 kilos por habitante.

  • Exportación

    En cuanto a la exportación, existe un sistema de cupos con destino a la Unión Europea, con España como principal país demandante. Durante 2006, la Argentina exportó 7.667 toneladas (peso producto) de carne ovina, valuadas en 21,62 millones de dólares.

    Estos valores representaron 26% del volumen total de productos ovinos exportados ( lanas, aceite y grasas, cueros, entre otros) y 19% del valor de las exportaciones totales.

    Según datos de la Dirección de Mercados Ganaderos de la SAGPyA la actividad ovina crece porque ya está demostrado, entre otras ventajas, que su carne tiene menos grasa intramuscularque un muslo de pollo y por eso en otros países la han promocionado para deportistas.

    En el resto de Latinoaméricala actividad ovina también aspira al crecimiento fomentada por el deterioro de los suelos, y por el desorden climático que favorece el desarrollo de especies más resistentes-.

    La suba generalizada del precio de las carnes rojas también plantea la opción ovina.

    En Uruguay, la existencia de cabezas de ganado lanar oscila entre 10 y 11 millones, de acuerdo con datos proporcionados por el Secretariado Uruguayo de la Lana, que destaca el crecimiento observado, a partir de 1996, gracias al éxito del Operativo Cordero Pesado, corte que lidera las exportaciones de carne ovina uruguaya.

    Según las estadísticas de la FAO (2006), la población ovina en Venezuela es de 525.121 cabezas,aun cuando este tipo de ganadería no tiene en conjunto demasiada importancia dentro del sector agrícolo animal.

    El ganado ovino venezolano se sacrifica como fuente de alimento y proporciona lana para la fabricación de textiles, y desde algunos sectores se reclama un impulso para ofrecer recursos proteicos a las áreas con problemas de desnutrición.

    En México se incrementó a partir de 2000 la existencia de cabezas, pero el consumo supera la producción, por lo tanto, también desde el gobierno, con el área «cordero supremo» se fomenta su cría.

    En Chile, la población ovina asciende a 3.965.062 cabezas, distribuidas entre la zona central y la austral del país, con destino a la producción de lana, carne y leche.

    Mientras que Brasil desarrolla a gran escala la crianza tanto de ganado ovino como caprino, y entre ambos suman 30 millones de cabezas.

    Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Río Negro recuerdan que los «países que lideran la producción de carne ovina como Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido utilizan distintos tipos de cruzamientos que les permiten incrementos significativos en la producción».
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