1 de abril 2003 - 00:00

Dicen en el campo

...que casi un «shock» provocó en la dirigencia sectorial la posición del secretario de Agricultura, Haroldo Lebed, quien, ante la falta de definición sobre el representante de la industria frigorífica para el manoseado Instituto de Promoción de Carnes, y la insistencia de los privados para que el gobierno «medie» en el diferendo, habría optado por una decisión salomónica: lo haría (si no queda más remedio), pero elegiría su «propio» candidato que no sería ninguno de los dos que se enfrentan. O sea, ni Miguel Schiaretti ni Enrique León Beloc. Mientras en los pasillos de Agricultura se comenta que las posturas del sector privado son casi tan inestables como las definiciones partidarias del senador Luis Barrionuevo, se deja trascender que Lebed ya tendría, al menos, dos postulantes para el cargo, uno de ellos de perfil más empresario y el otro más técnico. Casi indiferentes a esto, las entidades de la producción sostienen que ya están trabajando, aun sin la industria (¿?) movidos, aparentemente, por un afán recaudatorio (que comenzaría en mayo) que bien envidiaría la propia AFIP al punto de que, según algunos comentarios, incluiría hasta a los productores que están en zonas de emergencia, aunque en estos casos, hasta los estados provinciales y la Nación les postergan o condonan los pagos.

...que más que desconcierto cunde entre los productores a partir de la baja registrada por el dólar, así como por la evolución en los precios de los granos, y las perspectivas en ambos ítem, a lo que hay que sumarle las retenciones. Más grande es aún la confusión ante los exorbitantes valores de arrendamiento que se están pagando -o se pretenden cobrar-para la próxima campaña 2003/2004. Pero la «locura» de los arrendamientos es mayor si se incluye que muchos de los negocios que se están cerrando incluyen entre 30% y 40% de negro. La razón fundamental, según muchos, es la falta de racionalidad en la aplicación del Impuesto a las Ganancias, ante la cerrada negativa del titular de Economía, Roberto Lavagna, de modificar la reglamentación permitiendo la indexación. Lo de siempre; ante más impuestos, más evasión. Pero el asunto dista de estar terminado ya que, mientras siguen sumándose los amparos judiciales favorables a la posición de los productores, el Poder Ejecutivo con la firma del presidente Eduardo Duhalde, derogó la semana pasada-por decreto de necesidad y urgencia-el artículo de la ley (que seguía vigente) que permitía esa actualización, para los balances que se presenten a partir de ahora. Obviamente el Congreso, que debe tratar esta semana varias propuestas de ley en este sentido, sostiene que el cuerpo habilitado para cualquier cambio impositivo es el Legislativo, y que un decreto es menos que una ley. El tema puede llegar a su clímax si finalmente Duhalde se aviene a recibir a las entidades del campo estos días, ya que el asunto seguramente será uno de los reclamos centrales.

...que hay otra controversia que puede llegar a enfrentar a dos gobernadores, y que sólo los tiempos políticos preeleccionarios están enmascarando. Es que Felipe Solá y Carlos Reutemann se encuentran en difíciles posiciones contrapuestas a partir del agua de la laguna La Picasa, ubicada en el sur santafesino y que, naturalmente, debe drenar hacia abajo. Sin embargo, la fuerte presión de los productores del norte bonaerense, que temen ver agravada su ya insostenible situación de inundaciones, impidió hasta el momento comenzar con los trabajos para bajar la sobredimensionada cota de la laguna en cuestión, a pesar de las garantías técnicas dadas que el caudal extra sobre el río Salado, sólo se volcaría en las épocas en que éste corre con menos volumen. Así y todo, y aunque las diferencias técnicas y de costos son más que significativas, los bonaerenses insisten en que salga «aguas arriba», hacia el Paraná, por el Pavón. A partir de esto, ahora son los santafesinos los que se pusieron en pie de guerra, argumentando con bastante asidero el «desastre ecológico» que constituye tal alternativa que no sólo debe movilizar volúmenes extraordinarios de tierra y cortar lomas de más de 10-12 metros de altura sino que, dicen, va a provocar un abrupto descenso de las napas freáticas, convirtiendo en desiertos muchos campos productivos.

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