obviamente, no se reduce a los granos (aunque muchas veces parezca así) y los problemas que enfrentan otras producciones como la frutícola, hortícola y hasta la forestación, últimamente casi pasan inadvertidas. Tanto es así, que habría un incipiente movimiento, para pedir que nuevamente se separen las áreas, especialmente en el SENASA. «Vamos siempre a la cola de los rojos, básicamente de los vacunos», se quejaba días atrás un dirigente, obvio, del área verde. Según opinan, desde que a principios de los '90 el por entonces secretario de Agricultura, Felipe Solá, decidió la unificación del SENASA (rojo) con el IASCAV (verde), este último perdió peso, velocidad de decisión y prioridad en la adopción de resoluciones. Habrá que ver qué opina ahora el actual titular del ente, Carlos Amaya, quien además enfrenta otras asignaturas pendientes: la transversalidad (también aquí) del concepto de « alimentos» a la estructura del organismo sanitario, tema que también se anexó en aquélla, parece que no tan fortuita unificación. También debe decidir rápidamente por la «regionalización» sanitaria que lanzara el subsecretario Claudio Sabsay y que sigue causando revuelo entre los «rojos». «Sólo la vamos a aceptar si partimos de cero. Hoy en el país no hay aftosa desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca. Si se adopta nos parece bien que cada región se haga responsable de la situación sanitaria, pero no vamos a aceptar seguir siendo los patos de la boda», afirmó contundente días atrás un dirigente del norte del país adelantando lo que amenaza en convertirse en una fuerte controversia sectorial.
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