• ... que, lamentablemente, no todos los productores tienen las mismas posibilidades, como las que se mencionaban antes para los tambos, y, seca mediante, los agricultores cada vez ven peor el panorama. Ya en trigo, además de la reducción superior a 20% en el área de siembra, la cantidad de heladas durante setiembre parece que provocarán daños adicionales, tanto en rindes como en calidad. Esto, más la tensión en la cadena panadera por problemas de evasión y por la alícuota diferencial del IVA, hacen prever que los ánimos seguirán recalentándose, temas todos que el sector oficial ignora olímpicamente hasta ahora, sin siquiera haber respondido la nota que al propio presidente Néstor Kirchner le enviaran los trabajadores molineros hace ya más de un mes. Tal vez, cuando el ministro Roberto Lavagna esté más desocupado entre viaje y viaje, haya menos fines de semana de «descanso» de funcionarios menores (que tampoco se sabe por qué están cansados) y, especialmente, termine la campaña política y todos vuelvan a sus funciones o, al menos, a sus lugares de trabajo, entonces por ahí algunos problemas encuentran solución. ***
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• ... que, algo similar ocurre con el maíz. Es que, a pesar del «optimismo» de la SAGPyA, que prevé apenas 6% de caída en el área de siembra, los números del cereal indicarían otra cosa ya que, en promedio, se necesitarían rindes de al menos 83 quintales para cubrir los costos de implantación por hectárea, bien por arriba, incluso, del promedio nacional. De ahí que, aún si las condiciones climáticas mejoraran, se prevé que el maíz volverá a ser otro de los grandes damnificados. Es que si, además, se le suman los impuestos, el otrora popular cultivo llega a un costo astronómico que sólo los que prevén rindes muy altos, limitados a las zonas top (del corazón agrícola) pueden arriesgarse a encararlo en esta campaña. Por eso, tampoco sorprende, algunas previsiones de analistas y productores que ya prevén la factibilidad de llegar a la importación de dicho cereal en el próximo año.
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