20 de marzo 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

•... que aunque en los últimos días se bajaron bastante los decibeles en la cruzada oficial, para lograr bajar los precios de la carne, igual las últimas medidas siguen alterando al sector y acentuando las fluctuaciones de precios que, justamente, es lo que pretenden evitar. La desesperación oficial, además, no se correspondería sólo con la inflación sino también por los ajustes de la deuda que están atados a la evolución de los precios. De todos modos, las decisiones, fruto del desconocimiento que parece rodear al entorno presidencial, no alcanzaría a los funcionarios de Agricultura que, prácticamente, desaparecieron del escenario. Sólo el titular de la ONCCA, la Oficina de Control Comercial, el camaleónico por su gran adaptación a distintas funciones Marcelo Rossi, aparece en primera línea. Y, por supuesto, la titular de Economía, Felisa Miceli, que últimamente parece haber perdido la tan característica sonrisa con la que aparecía durante toda su gestión en el Banco Nación y durante las primeras semanas de su ministerio. Claro, eso fue antes de las subas de los precios y de que el propio presidente comenzara a puentearla usándola, casi, como vocero para anunciar las decisiones presidenciales. Para colmo, hasta los deudores agropecuarios del Nación volvieron a ponerse exigentes en cuanto al estado de sus indefinidas situaciones y ahora Miceli no tiene a quien echarle la culpa de las indefiniciones, como hacía cuando era Roberto Lavagna el que estaba al frente de Economía...

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... que la «desaparición» de los principales funcionarios del sector se atribuye, en el caso de Miguel Santiago Campos, a las complicaciones judiciales que ya comenzóa padecer el titular de la SAGPyA. Por caso, en los pasillos de Paseo Colón, sede de la cartera, cuentan las horas para la declaración del ex subsecretario Claudio Sabsay, en la primera de las causas penales que se activa y que tiene el juez Canicoba Corral. La segunda instancia será antes de fin de mes, cuando el magistrado se expida y defina si ambos ( Campos y Sabsay) queden o no procesados por los manejos con la Cuota Hilton. El subsecretario, Javier De Urquiza, por su parte, el único que aparece en alguna reunión pública todavía, dicen que tuvo que salir de urgencia para Río Gallegos por el recambio del gobierno de Santa Cruz, ya que su esposa era un alto funcionario del saliente Sergio Acevedo. En el caso del sucesor de Sabsay, Fernando Nebbia, también la «desaparición» es total, y algunos sostienen que el nuevo culto al «no» perfil es para tratar de recomponer su imagen interna en el gabinete y colocarse nuevamente en carrera para la sucesión de Campos. Es que fue justamente Nebbia junto a Campos,el negociador del último acuerdo, más vale « desacuerdo» de precios, cuando las entidades de los productores (CRA y Rural), junto con los consignatarios terminaron tachando su firma del acuerdo al considerar que habían sido engañados por los negociadores al postergarles, el gobierno, la rebaja de las retenciones a la carne de 15% a 5%, que iba atada al compromiso de mantener los precios internos del producto a $ 4,40 el kilo en salida de frigorífico. Ese hecho, además de enojar al fácilmente irascible presidente Kirchner, descolocó, otra vez, a Miceli.

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•... que los altos funcionarios de Agricultura no son los únicos alterados últimamente por cuestiones judiciales. Parece que en el SENASA ocurre algo similar, aunque en este caso las actuaciones están siendo disparadas por el todavía oscuro rebrote de la aftosa en el territorio nacional. De hecho, ya habría alguna denuncia penal y varios sumarios internos, aunque siguen sin cruzarse los datos con las investigacionesde 2000-2001, con las que presentan coincidencias, por lo menos, « llamativas». Aun así, el titular del organismo, Jorge Amaya, que fue rapidísimo para comunicar públicamente el brote, guarda cerrado silencio desde entonces en cuanto a las investigaciones y sobre «cómo» se pudo producir el brote. «No tenemos tiempo. Estamos abocados a la gripe aviaria», es la llamativa respuesta del organismo a cualquier consulta sobre la aftosa. Lo que sí se sabe es que parece haberse endurecido la interna entre las provincias y, por ejemplo, el Chaco se habría «desligado» de Corrientes, de Formosa y también del SENASA central, por «diferencias» en el manejo del conflicto y de la información; y también que al campo de Romero Brisco en Corrientes no se le habría pagado, y dicen que no se le pagará, compensación por la faena sanitaria de su hacienda, y de que el organismo tiene varias cuentas de distinto tipo sin saldar aún. Pero el SENASA es apenas un eslabón en las complicaciones de la cadena de la carne que, a esta altura, ya se cobró el cierre de, al menos, media docena de importantes plantas frigoríficas, algunas de las cuales, incluso, despidieron ya a la totalidad de su personal, incluyendo a los ejecutivos. El asunto, a pesar del compromiso del Ejecutivo Nacional de otorgar « subsidios» a los obreros, tiene a mal traer al gremio de la carne de Etcheum, que sabe que con esto apenas puede contener por un par de meses a sus bases y, lo que es peor, según sostienen en la sede gremial, es la pérdida de tan importante volumen de mano de obra calificada que, cuando se normalice la situación en un año según las amenazas oficiales de prorrogar la veda a la exportación de carne, ya no se va a conseguir.

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