El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si se los compara con los cerdos criados en confinamiento, los animales engordados a campo presentan en su grasa más ácidos grasos insaturados. Además, proporcionan mayor rendimiento de cortes magros y tendrían menor estrés al momento del sacrificio. Aunque la carne porcina ha gozado de mala fama, en la actualidad constituye, junto con la de aves, una buena alternativa dietaria que no implica necesariamente la ingesta elevada de grasa ni el incremento negativo de los niveles de colesterol en sangre. Informate más
«Para ello, se lo mejoró genéticamente y se le cambió la dieta. Hoy en día, hay cortes de carne porcina que tienen entre 2% a 3% de grasa intramuscular, porcentajes menores que los de carne vacuna y de ciertos cortes de pollo como la pata y el muslo», sostuvo Lorenzo Basso, director de una investigación de la UBA sobre la influencia del sistema de producción en la calidad de la carne porcina.
Al analizar la composición de la grasa intramuscular, que indefectiblemente es ingerida por el consumidor, detectaron un porcentaje significativamente mayor de grasas insaturadas en detrimento de las saturadas, siendo estas últimas perjudiciales para la salud.
Dejá tu comentario