26 de abril 2001 - 00:00

El establecimiento "San Guillermo" ubicado en el partido de Navarro, Buenos Aires, sufrió un brote de fiebre aftosa en febrero.

Formando parte del ciclo de conferencias realizadas por Realidad Ganadera en la última edición de ExpoChacra, se realizó una mesa redonda sobre fiebre aftosa de la cual participaron el Dr. Guillermo Casarino en su calidad de productor que sufrió en su establecimiento, dedicado a la lechería y ubicado a sólo 70 Km. de Capital Federal, un brote de fiebre aftosa, el señor Arturo Vierheller, ex Subsecretario de Alimentación, y el Dr. Bernardo Cané, ex Presidente del SENASA.

En su participación el Dr. Guillermo Casarino relató los pasos que tuvo que seguir cuando decidió presentarse ante las autoridades del SENASA reclamando un resarcimiento económico por las pérdidas sufridas y ante el hecho de que en general los jóvenes y especialmente los profesionales que se han recibido a partir de los últimos 10 años nunca habían visto animales con sintomatología de fiebre aftosa, mostró una seria de fotos para que la audiencia pudiera ver cómo se manifiesta la misma en los animales. Según público la revista "Nuestro Holando" en su edición de abril

En su relato el disertante comentó que "el 10 de febrero del 2001 aparecieron 2 vacas con sintomatología de fiebre aftosa en el campo, lo que fue denunciado en forma inmediata ante a delegación local del SENASA en el partido de Navarro. Sabíamos que en la zona se había detectado un brote, aproximadamente a 5 Km. en un feet-lot, cuyos animales, junto a los de un campo vecino fueron sacrificados, no con rifle sanitario, sino con faena sanitaria.

Al día siguiente ya detectamos 1 vacas enfermas, llegando, días después, a un total de 50, de las cuales 40 debieron ser secadas y sacadas de producción. Y si bien ese mismo sábado nosotros procedimos a vacunar todo el rodeo, lo grave, lo que realmente nos llamó la atención es que los animales del feet-lot y los otros faenados se hizo en el frigorífico local, para lo cual, obviamente, se los llevó hasta allí en camión. Lo increíble fue que luego de la faena si bien la carne quedó en las cámaras, las vísceras, que tal vez son las partes más peligrosas como elementos de transmisión de la enfermedad, que se habían destinado al digestor del frigorífico fueron trasladadas a otra planta distante 30 Km. del lugar, en el partido de Las Heras, porque el primero no tenía capacidad, lo que agrava aún más toda las barbaridad que habían hecho hasta el momento."

En vista de lo ocurrido, en el establecimiento se tomaron los recaudos necesarios y se procedió a hacer una evaluación de la manera en que este problema afectaba la rentabilidad y los costos del mismo. Esto fue expresado en una nota elevada a las autoridades nacionales que en su parte decía: "Como resultado de la difusión de la enfermedad que afecto a 50 vacas en ordeñe en sus bocas, patas y ubres, debió procederse al secado de ellas, perdiéndose un total de 5000 días de la lactancia que faltaban realizar, resultando equivalentes a $ 18.900,00 esta cifra se alcanza tomando en cuenta que el promedio anual del tambo supera los 21 litros, por vaca y por día, y el precio estimado a cobrar sería de $ 0,18 por litro.

A ello deberá agregarse que de las 50 vacas un 40% deberá descartarse antes de la imposibilidad de recuperarse de las lesiones de las patas e infecciones de ubre. La reposición de 20 vacas a $800,00 cada una, valor del mercado de animales de similar nivel genético, totalizando $16.000,00.

Los gastos efectivamente realizados al día de la fecha son:

· Siete visitas de Medico Veterinario a $50,00 cada una. Total: $350.
· Tratamiento de secado a 40 vacas con pomos, valor $2,37 cada pomo. Total: $380,00.
· Construcción de un pediluvio de chapa valor $237,00.
· Aplicación de Tetradur LA a 50 vacas a $6,89 cada uno. Total: $344,50.
· Diez bidones de Pervinox por 5 litros para pediluvio y desinfecciones a $25,00 cada uno. Total: $250,00.
· Cuatro terneros muertos a $80,00 cada uno. Total: $250,00.

Pérdidas y gastos totales: $36.781,50.

De acuerdo a estos datos las pérdidas sufridas por el establecimiento no serían menores a 40 mil dólares, lo que, indudablemente, produjo un desfasaje en las cuentas generales del tambo.

El Dr. Casarino, a la semana de haberse producido el brote en su establecimiento mantuvo una reunión con el Dr Greco, vicepresidente del SENASA, donde relató- "luego de una larga explicación y una lógica que ya conocía, ante mi pregunta sobre la existencia de algún tipo de fondo que asistiera a los productores que estaban sufriendo este tipo de pérdidas sin haber hecho nada, la respuesta fue: no están contempladas. No obstante me recomendaba concurrir a la Secretaría de Agricultura donde sería recibido por el Dr. Bigatti, quien podría tener alguna solución al problema".

Destacando luego que "en mi entrevista con dicho funcionario la única respuesta que obtuve fue: Vaya al Banco de la nación que de alguna manera lo van a ayudar".

De allí que la conclusión que se podría sacar acerca de la recomendación aficial para los productores que tengan problemas financieros como consecuencia de sufrir un brote de fiebre aftosa sería: recurran el Banco de la Nación donde les van a dar créditos, si son categoría 1, como es nuestro caso, lo van a lograr fácilmente, sino... lo lamento.

Esta es la respuesta que el Estado le da a un productor que tuvo un grave problema sin ningún tipo de responsabilidad. Pero lo más grave es que el SENASA pagó por los animales sacrificados , propiedad del feb-lot causante del brote, en el frigorífico. Animales que estaban sin papeles, con guías que decían que iban del Mercado de Liniers a faena. Esta es una metodología de trabajo muy común en los matarifes que están en el Gran Buenos Aires, tienen un pequeño fett-lot con el cual lo que hacen es ir al Mercado concentrador, comprar animales faltos de terminación, los trasladan al campo con guías para faena, bajan animales flacos y cargan los gordos que recién van a planta para ser faenados.

Está totalmente demostrado que el brote de fiebre aftosa en el partido de Navarro provino de animales comprados en Liniers. A ese productor que cometió todo tipo de infracción le pagaron el valor de los animales. A los otros, los que sufrimos las consecuencias de este accionar nos recomiendan ir a sacar un crédito en el Nación.

 El brote por supuesto se multiplicó fuertemente. En esto es importante destacar que el hecho que el SENASA aplicará una política de ocultamiento hizo que muchos veterinarios cometieran el error de tratar muchos animales por pietín común en los feet-lot por problemas de ocidosis- que se manifiesta en la patas en forma similar que la aftosa.

Con las acciones de este tipo el SENASA ha perdido mucho credibilidad a todo nivel. Para manejar esta crisis considero que debería formarse una comisión de epidemiólogos importantes, reconocidos internacionalmente, con un veedor de los Estados Unidos y otro de la Unión Europea para diseñar un plan a llevar adelante por la Argentina para volver a ser nuevamente libre de aftosa y creíbles.

El Dr. Casarino finalmente expresó que "el establecimiento iniciará las acciones legales correspondientes, todo está documentado, por eso mi recomendación a los productores que tengan brotes de aftosa es que se documenten, que recurran a un escribano público con las vacunas, que registren lo que dicen los frascos, que filmen y recurran a gente experta, ya que como el monopolio del diagnóstico lo tiene el SENASA, tanto el productor como los veterinarios no tienen cómo demostrar científicamente y de fondo que lo que tienen los animales es aftosa".