El establecimiento "San Guillermo" ubicado en el partido de Navarro, Buenos Aires, sufrió un brote de fiebre aftosa en febrero.
Los gastos efectivamente realizados al día de la fecha son:
· Siete visitas de Medico Veterinario a $50,00 cada una. Total: $350.
· Tratamiento de secado a 40 vacas con pomos, valor $2,37 cada pomo. Total: $380,00.
· Construcción de un pediluvio de chapa valor $237,00.
· Aplicación de Tetradur LA a 50 vacas a $6,89 cada uno. Total: $344,50.
· Diez bidones de Pervinox por 5 litros para pediluvio y desinfecciones a $25,00 cada uno. Total: $250,00.
· Cuatro terneros muertos a $80,00 cada uno. Total: $250,00.
Pérdidas y gastos totales: $36.781,50.
De acuerdo a estos datos las pérdidas sufridas por el establecimiento no serían menores a 40 mil dólares, lo que, indudablemente, produjo un desfasaje en las cuentas generales del tambo.
El Dr. Casarino, a la semana de haberse producido el brote en su establecimiento mantuvo una reunión con el Dr Greco, vicepresidente del SENASA, donde relató- "luego de una larga explicación y una lógica que ya conocía, ante mi pregunta sobre la existencia de algún tipo de fondo que asistiera a los productores que estaban sufriendo este tipo de pérdidas sin haber hecho nada, la respuesta fue: no están contempladas. No obstante me recomendaba concurrir a la Secretaría de Agricultura donde sería recibido por el Dr. Bigatti, quien podría tener alguna solución al problema".
Destacando luego que "en mi entrevista con dicho funcionario la única respuesta que obtuve fue: Vaya al Banco de la nación que de alguna manera lo van a ayudar".
De allí que la conclusión que se podría sacar acerca de la recomendación aficial para los productores que tengan problemas financieros como consecuencia de sufrir un brote de fiebre aftosa sería: recurran el Banco de la Nación donde les van a dar créditos, si son categoría 1, como es nuestro caso, lo van a lograr fácilmente, sino... lo lamento.
Esta es la respuesta que el Estado le da a un productor que tuvo un grave problema sin ningún tipo de responsabilidad. Pero lo más grave es que el SENASA pagó por los animales sacrificados , propiedad del feb-lot causante del brote, en el frigorífico. Animales que estaban sin papeles, con guías que decían que iban del Mercado de Liniers a faena. Esta es una metodología de trabajo muy común en los matarifes que están en el Gran Buenos Aires, tienen un pequeño fett-lot con el cual lo que hacen es ir al Mercado concentrador, comprar animales faltos de terminación, los trasladan al campo con guías para faena, bajan animales flacos y cargan los gordos que recién van a planta para ser faenados.
Está totalmente demostrado que el brote de fiebre aftosa en el partido de Navarro provino de animales comprados en Liniers. A ese productor que cometió todo tipo de infracción le pagaron el valor de los animales. A los otros, los que sufrimos las consecuencias de este accionar nos recomiendan ir a sacar un crédito en el Nación.
El brote por supuesto se multiplicó fuertemente. En esto es importante destacar que el hecho que el SENASA aplicará una política de ocultamiento hizo que muchos veterinarios cometieran el error de tratar muchos animales por pietín común en los feet-lot por problemas de ocidosis- que se manifiesta en la patas en forma similar que la aftosa.
Con las acciones de este tipo el SENASA ha perdido mucho credibilidad a todo nivel. Para manejar esta crisis considero que debería formarse una comisión de epidemiólogos importantes, reconocidos internacionalmente, con un veedor de los Estados Unidos y otro de la Unión Europea para diseñar un plan a llevar adelante por la Argentina para volver a ser nuevamente libre de aftosa y creíbles.
El Dr. Casarino finalmente expresó que "el establecimiento iniciará las acciones legales correspondientes, todo está documentado, por eso mi recomendación a los productores que tengan brotes de aftosa es que se documenten, que recurran a un escribano público con las vacunas, que registren lo que dicen los frascos, que filmen y recurran a gente experta, ya que como el monopolio del diagnóstico lo tiene el SENASA, tanto el productor como los veterinarios no tienen cómo demostrar científicamente y de fondo que lo que tienen los animales es aftosa".

