El campo tienta a los inversionistas
De todas los áreas productivas del país, el campo es el que ha quedado más sano. Hoy es mirado por muchos inversionistas extrasectoriales como una forma de pasar la transición económica, financiera y electoral del país. Entonces corresponde recordar que:
• La mayoría de las inversiones se hace al contado.
• Otros todavía no han vendido esperando que los insumos bajen el precio en dólares.
• Si todos aumentamos los precios según sea la devaluación, ¿cuál fue el significado de la devaluación promovida por el grupo productivo?
Mientras tanto, los productores están sentados arriba de sus granos para no tener ninguna sorpresa con las corridas cambiarias.
• Al dudar en depositar el dinero en los bancos y para evitar riesgo al tenerlo en sus casas, lo colocan en una activad que por lo menos mantiene el valor de su moneda sembrando granos finos o gruesos, según la fecha en que quieren recuperar sus inversiones.
• De todas formas hay un porcentaje importante de productores que siguen contando con el crédito del mismo proveedor, porque pagaron sus compromisos como corresponde sin necesidad de intervención del Estado.
• En esta campaña se ampliaría el sistema de plan canje por producto para darles seguridad a ambas partes ante la incertidumbre del futuro.
• Hay un porcentaje de productores en la Pampa Húmeda y en las economías regionales que están fuera del sistema y que no son objeto de créditos por los sistemas tradicionales. Para esta franja se está analizando la posibilidad de hacer fideicomisos con administración de la gestión, para poder atender a todos los que tengan necesidad de financiamiento, con cobertura de precios y seguro multirriesgo cuando sean necesarios.
• La diferencia de 3.000.000 de hectáreas va a impactar en forma importante en el total de tonelaje pero no así en el resultado económico con los actuales valores.
• No dejo de reconocer que es ideal tener una rotación de los cultivos, pero la actual coyuntura y las circunstancias económicas no dan tiempo para poder discutir con toda la cadena sobre cuál sería la mejor política para evitar deformaciones en nuestras producciones.
• La gran preocupación es no superar los 70 millones de toneladas, al no haber aprovechado como corresponde la devaluación para hacerla más competitiva para un shock exportador de la Argentina. En caso de producirse, la caída del volumen de producción estará directamente relacionada con el cambio de algún producto que rinda más por hectárea y una baja de alguna tecnología, pero nunca será un reducción significativa que pueda complicar nuestros compromisos internos y externos.
• Por otro lado, hay que analizar el resultado final económico, con precios internacionales que se irían entonando al compás de una gran sequía en los EE.UU.


Dejá tu comentario