Los productos lácteos argentinos tienen una buena oportunidad para incrementar el saldo de la balanza comercial por incremento en las exportaciones.
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Analicemos cómo se ha comportado el líder mundial a lo largo de las últimas décadas. Nueva Zelanda produce un volumen levemente superior al argentino: 10% más que nuestro país. La disparidad no es sustancial. Sin embargo, este país, a diferencia de la Argentina, exporta la mayor parte de su producción: alrededor de 90% es exportado.
En la Argentina, con ventajas comparativas más o menos semejantes, una parte claramente minoritaria de la producción es vendida al exterior.
Con una estructura diseñada para exportar, Nueva Zelanda ha podido alcanzar el primer lugar del mundo en el ranking de países exportadores de productos lácteos. Y como tal, mantiene un alto respeto por parte de sus competidores.
La industria está constituida por varias cooperativas regionales que se encontraban coordinadas por un organismo, hasta hace poco tiempo, la Junta Lechera de Nueva Zelanda (New Zealand Dairy Board). Este organismo monopolizaba las exportaciones y la compra de materia prima, determinando los precios de acuerdo con la evolución de las exportaciones.
En la actualidad, el mencionado organismo ha derivado en una nueva institución, que abarca cerca de 90% de la producción: Fonterra Cooperative Group Ltda. (New Zealand Dairy Group y Kiwi Cooperatives).
La trasformación comercial implementada en ese país obedece a un cambio de política económica que de priorizar la promoción de economías de escala y la competitividad de costos ha ido pasando al estímulo de productos de mayor valor agregado y diferenciación.
Fonterra Group opera con empresas filiales y joint ventures en los principales países compradores, que se ocupan de industrializar su materia prima en los mercados domésticos. Por las subsidiarias establecidas en todo el mundo, bajo la forma de holdings de productoslácteos (Milk Products Holdings), ha establecido una estrategia muy agresiva de innovación y penetración.
Fonterra Group adapta los productos a los mercados locales, intentando llegar al consumidor final con productos diferenciados en base a marcas claramente diversificadas. Más de 25% del valor de sus exportaciones, merced a esta política de marketing, logra tal cometido.
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