Desde hace más de cinco meses los mercados de materias primas en general y el de granos en particular experimentan una baja sin precedentes en sus cotizaciones. Es cierto que estas plazas habían desarrollado durante la primera mitad de este año una suba histórica, pero a la magnitud de la reciente corrección se suma la circunstancia de haberse desarrollado en muy poco tiempo. Los fondos de materias primas, verdaderos artífices de la suba del primer semestre del año, continuaron el proceso de liquidar posiciones antes de finalizar el año, lo que exacerbó la tendencia bajista en la primera semana de este mes. Más allá de esta circunstancia puntual, el mercado reconoció un piso el viernes de la semana anterior, con mejoras que abarcaron a prácticamente todos los cultivos. Los analistas intentan adivinar el punto en el que las cotizaciones se tornen lo suficientemente bajas como para que se encienda el interés de la demanda. En este punto, el mercado viene ignorando el buen ritmo de ventas de porotos de soja de los Estados Unidos con destino a China. Este país sigue demostrando interés en aprovisionarse de materia prima, no obstante haber contado en su última campaña con una buena cosecha y haber sostenido sus precios internos con compras gubernamentales. Esta política de construcción de reservas, aunque sea bajista en el largo plazo, debería comenzar a sostener los precios en el corto plazo o evitar al menos nuevas pérdidas. Los productores sojeros de nuestro país y los de los Estados Unidos, mientras tanto, continúan con sus políticas de evitar ventas a la espera de alguna mejora en las cotizaciones. En Brasil, ABIOVE (la asociación de productores de aceites vegetales) redujo nuevamente su estimación sobre la cosecha de ese país con un nuevo pronóstico de 61,2 millones de toneladas, 200 mil menos que lo revelado previamente. Esta estimación es la más alta del mercado, pues el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) pronosticó en su último informe una campaña de 59 millones de toneladas y la Compañía Nacional de Abastecimiento brasileña (CONAB) proyecta una cosecha de entre 58,4 a 59,3 millones de toneladas. Para la Argentina, el USDA insistió en su último informe con una proyección de 50,5 millones de toneladas, y en el mercado varios comienzan a hablar de una campaña inferior a los 50 millones. Aunque resulte un poco temprano para anticipar el escenario de siembra en los Estados Unidos en la próxima temporada, hay consenso entre los operadores en que 2009 resultará un año difícil en todo el mundo productivo por la fuerte baja que experimentaron los futuros agrícolas en el curso de este último semestre. La ligera baja en los precios de los insumos no compensa aún la caída de las cotizaciones de los granos. De acuerdo con una encuesta llevada a cabo recientemente en el estado de Illinois, el segundo productor de maíz y soja en los Estados Unidos detrás de Iowa, los productores piensan que 2009 no será tan malo. De los 162 productores encuestados, el 40% supone que será un año «dentro del promedio» y el 18% proyecta un escenario optimista para los precios. El 34% es bastante pesimista y el 7% restante es muy pesimista e imagina que asumirá pérdidas económicas en la próxima campaña.
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