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Ahora, en un grave quiebre de las reglas de juego, se prohíbe directamente la exportación, lo que implica, en principio, algo más de oferta interna, pero menor producción global. En caso de darse el efecto buscado, se trata de «pan para hoy, hambre para mañana».
Este sistema no toma en cuenta qué es lo que sus clientes desean y de qué modo puede satisfacerlos. De esta forma, el sistema induce a una inadecuada valorización de producto como resultado de una ineficiente asignación en los lugares de venta. Con sólo caminar por las carnicerías del interior, uno puede advertir que un kilo de asado vale más o menos igual que uno de lomo.
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