16 de marzo 2006 - 00:00

Genera oposición proyecto de ley de biocombustibles

La Cámara de Diputados debatirá la semana entrante el proyecto de ley de biocumbustibles, que propicia la producción de diésel y alcohol a partir de vegetales mezclados con gasoil y nafta, para reducir la contaminación y sustituir recursos no renovables.

El tratamiento del proyecto se había postergado luego de que la cámara baja pasara a cuarto intermedio por falta de quórum.

La iniciativa recibió dictamen favorable de un plenario de comisiones, donde se introdujeron modificaciones al proyecto que había sido aprobado por el Senado en 2004, que fueron consensuadas en el bloque oficialista, en un encuentro con el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar.

La principal modificación que se introdujo fue la incorporación de los consejos federales+ provinciales en la comisión Asesora para la producción de los Biocombustibles, la facultad de establecer precios de referencia de ese organismo y otorgar un 20 por ciento del cupo fiscal a las economías regionales.

De todos modos, el dictamen redactado por el oficialismo no fue modificado en lo que respecta a la autoridad de aplicar, el sistema impositivo, la capacidad del Poder Ejecutivo para disponer los subsidios y las funciones que tendrán la autoridad de aplicación, puntos considerados fundamentales por el Ejecutivo.

De acuerdo con la iniciativa, se entiende por biocombustibles al bioetanol, biodiésel y biogás que se produzcan a partir de materias primas de origen agropecuario, agroindustrial o desechos orgánicos y que cumplan los requisitos de calidad que establezca la autoridad de aplicación.

El biodiésel se obtiene de aceites que la Argentina tiene gran aptitud para producir, como los de soja y maíz, y de cualquier otra oleaginosa (tártago, canola, palma, colza), lo que abre nuevas posibilidades para zonas de escasas alternativas productivas.

El proyecto postula la amortización a cuenta del Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada del IVA en las inversiones destinadas a producir biodiésel o bioetanol (alconafta), y propone que no integren la base de imposición de Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.

También, exime del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Gas Natural, la Tasa Hídrica y el Impuesto al Gasoil sobre la parte de biocombustible que vaya mezclada con combustibles derivados del petróleo, que debe ser de al menos cinco por ciento.

Para la alconafta o bioetanol, del que Brasil es primer productor y consumidor mundial seguido por Alemania y otros países europeos, se utiliza principalmente la caña de azúcar, aunque también sirven otros cultivos y hasta desechos agrícolas como bagazo o rastrojos.

De todas maneras algunos sectores ya levantaron su voz rechazando esta ley como Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) quien en un comunicado señaló que este proyecto conduce a una acumulación de poder centrado en el Ministerio de Economía y terminara favoreciendo la concentración del mercado del biocombustible. La propuesta del Ministerio de Economía representa una enorme delegación de facultades legislativas a favor del Poder Ejecutivo y atenta, en primer lugar, contra el control por oposición de intereses, postulado básico de cualquier administración transparente.

Bajo una supuesta promoción a la pequeña y mediana empresa -continúa el comunicado-, se solapa un régimen destinado a favorecer exclusivamente a unos pocos privilegiados, hecho que constituye una enorme barrera de acceso para la inversión genuina.

El desarrollo de la tecnología para la elaboración de biocombustible señala CRA-, es una alternativa valiosa para el país, porque agrega valor a la producción primaria, genera empleo, atrae inversión y puede lograr formas asociativas modernas. Estos factores de crecimiento pueden derrumbarse si se aprueba este proyecto de Ley, con lo que se perdería una gran oportunidad de desarrollo para todos los sectores involucrados. 

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