Huertas orgánicas
Más recientemente se promovió la búsqueda de otras alternativas para paliar la crítica situación de la localidad sumando nuevos proyectos que contemplan la capacitación de recursos humanos y la generación de emprendimientos productivos de autoempleo, con el fin de disminuir el porcentaje de desocupación y emigración de la población activa de Camilo Aldao.
La agroecología: negocio y compromiso
Recientemente y como parte del acuerdo con la agencia española, estuvo en Camilo Aldao el Dr. Juan José Soriano Niebla, del Instituto de Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba y del Instituto de Investigaciones Agrarias de la Junta de Andalucía (España), para disertar en una jornada sobre agroecología y desarrollo. Según este especialista, la producción orgánica normalmente requiere una reconversión fuerte, porque un sistema productivo procedente de la agricultura química, normalmente está muy desequilibrado. "Llevar ese sistema a una situación de equilibrio insume un mínimo de tres y hasta cinco años, donde hay recurrencia de algunas plagas y enfermedades y malezas hasta tanto se recomponga el control natural", agrega Soriano Niebla, remarcando que el agricultor orgánico tiene que ser un gran conocedor del suelo, de la climatología, del tipo de cultivo y de la dinámica que se establecen entre los insectos que viven en su sitio, para saber controlar sin utilizar ningún tipo de producto químico, todas esas anormalidades que aparecen en el cultivo.
Sobre la rentabilidad, Soriano Niebla opina que "no hay mayores problemas porque al fin y al cabo, no deja de ser una agricultura de muy bajo insumo, donde la mayor parte de la necesidades para el cultivo se obtienen del entorno cercano porque se tiene ganado y cultivo al mismo tiempo, se producen los productos necesarios para la fertilización de las plantas dentro de la misma finca o de los vecinos cercanos. Por eso el nivel de capitalización que se necesita para un emprendimiento agroecológico normalmente es bajo, lo cual también significa un bajo endeudamiento inicial y, por otro lado, se debe tener en cuenta que el mercado normalmente paga algo más por un producto ecológico."
Producción orgánica: autoconsumo y algo más
El CEPAR, en funcionamiento desde 1988, promovió en un principio la producción hortícola orgánica y en los últimos años ha trabajado en una propuesta del mismo tenor para la agricultura con cereales y oleaginosas.
Sobre las superficies con las que se puede manejar una producción orgánica, el Ing. Raúl Terrile, técnico de ese Centro, explica que "la superficie la va poniendo el productor, en relación a lo que considere que está en condiciones de manejar. Hay productores que se animan con cincuenta hectáreas, otros con cien, lógicamente que a medida que crece la superficie se torna más complejo ya que hay que manejar más variables. Al Norte de Santa fe hay un productor ganadero que tiene tres mil hectáreas y que está haciendo ganado orgánico con manejo de pastizales naturales, por eso decimos que la escala la pone el productor: desde el punto de vista técnico y de tecnología a disposición, no habría problemas de superficie", aclarando que se adapta más a los pequeños y medianos productores.
"La producción agroecológica apunta fundamentalmente a diversificar la producción, es todo lo contrario a la práctica del monocultivo, tanto por una cuestión técnica como por manejo, ya que de esta forma el productor tiene varias ¨ventanillas¨ para subsistir: en la medida que tenga varias posibilidades para comercializar, siempre tendrá un producto con mejor precio que otro", apunta Terrile.
Concretamente, el técnico del CEPAR refiere la experiencia de un productor de la zona de Reconquista que maneja 150 hectáreas con tambo, monte frutal y agricultura basando su estrategia comercial en no vender la materia prima, sino con algún tipo de procesamiento, como por ejemplo prensando el girasol orgánico convirtiéndolo en aceite; además con el tambo produce casi todos los derivados de la leche yoghurt, queso, manteca. "Sin ningún tipo de pasteurización ha logrado un recuento en la leche de diez mil bacterias por mililitros, a través de un buen manejo orgánico. Además, fundamentalmente, los números le cierran, sin nadar en la abundancia pero con la tranquilidad de no estar endeudado y producir alimentos sanos". Según datos que dispone el CEPAR, en la Argentina existen bajo certificación de producción orgánica un millón de hectáreas, en su mayoría dedicadas producción ganadera y por ende de con exigencia de mayor superficie. En producción vegetal hay más de cien mil hectáreas, la mitad dedicadas a cereales y oleaginosas.

