El Ministerio chino de Agricultura impuso un proceso de certificación de calidad a la importación de productos modificados genéticamente para proteger a las personas, los animales y el medio ambiente, informaron fuentes oficiales.
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Las importaciones destinadas a la investigación, producción o procesamiento que carezcan de dicho certificado y de los documentos pertinentes serán devueltos o destruidos, señaló Fang Xiangdong, de dicho ministerio.
La medida afecta en particular a los Estados Unidos, principal exportador de OGM al gigante asiático, por lo que Washington estudia «el impacto potencial de dicha medida en su comercio con China», indicó Joseph Bookbinder, de la embajada estadounidense en Pekín.
Regulaciones
Las nuevas regulaciones requieren además que todos los OGM, como soja, maíz, algodón, semillas de colza y tomates, lleven una etiqueta en la que figure con claridad que se trata de productos alterados genéticamente.
«El procedimiento de seguridad de China es justo y acorde con la práctica internacional», indicó Fang, y agregó que se ajusta además a las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estados Unidos exportó a China 1,9 millón de toneladas de judías de soja entre setiembre y diciembre pasados, de las que 70 por ciento estaban modificadas genéticamente, informó Phillip Laney, representante de la Asociación Americana de productores de porotos de soja. Los envíos fueron posibles gracias a un arreglo bilateral entre los dos países, después de que Pekín anunciara las nuevas regulaciones en junio pasado.
«Las nuevas reglas permitirán estandarizar la investigación científica, la producción y la comercialización, algo vital para impedir la entrada al país de peligros potenciales a través de la importación de OGM», apuntó Hu Zanmin, de la Academia China de Ciencias.
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