6 de febrero 2001 - 00:00

Incineran toros por "vaca loca"

Madrid (AFP) La psicosis de la enfermedad de la «vaca loca» alcanzó al mundo de la tauromaquia en España donde, por primera vez, fueron incinerados los toros después de una corrida, en vez de proceder a la tradicional venta de su carne.

Incluso las orejas, cortadas en recompensa por la faena de los matadores, fueron incineradas y no lanzadas al público como solía suceder cuando el torero celebraba su triunfo.

Nadie sabía todavía cuál sería la suerte de la carne del toro de lidia, pero el suspenso terminó el domingo por la tarde en Valdemorillo, a 30 km al nordeste de Madrid, cuya feria es una de las primeras de la temporada taurina en España: los astados debían ser incinerados. El director de la plaza, Maximino Pérez, citado ayer por el diario «El Mundo», se quejó de no haber sido prevenido sino tardíamente de la obligación de quemar a los animales.

La incineración de los toros de lidia plantea un importante problema económico. El precio del transporte y de la cremación, evaluado en 300.000 pesetas (alrededor de 1.500 dólares) por seis toros, añadido a la falta de beneficios por la comercialización de la carne, debería repercutir en las cuentas de las autoridades de las plazas y, en consecuencia, en el precio de las entradas.

La legislación europea sobre la detección de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (ESB) no excluye a los toros de lidia, incluso si todo el mundo en España está de acuerdo en que estos animales, criados en libertad y objeto de todos los cuidados en materia de alimentación, no tienen nada que temer de las harinas cárnicas causantes de la enfermedad de las «vacas locas».