Londres (AFP) - Los ganaderos británicos se preparan para una extensión de la epizootia de la fiebre aftosa y la oposición conservadora reclama la ayuda del ejército, a pesar de las declaraciones optimistas del ministro de Agricultura, Nick Brown, según el cual la enfermedad ha sido «frenada».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por primera vez, el gobierno irlandés (cuyo país se ha mantenido hasta ahora al margen de la enfermedad) criticó en términos muy severos la forma como Londres se enfrentaba a esa crisis.
Tres semanas exactamente después de la aparición de los primeros signos «extremadamente sospechosos» de casos de fiebre aftosa en un matadero de Little Warley, en el sur de Brentwood (Essex, sudeste de Inglaterra), el 19 de febrero, el Ministerio de Agricultura multiplica las declaraciones tranquilizadoras... sin convencer a los ganaderos o a los profesionales del turismo, severamente afectados por el nerviosismo de la opinón pública.
Récord
El récord del número de focos detectados en una sola jornada fue batido de nuevo el domingo pasado, con otros 25 casos.
El lunes a media jornada (hora local) eran 168 en total en todo el país. Nuevos condados se ven afectados cada día, una prueba de que «la epizootia no está controlada geográficamente», observó el NFU (National Farmers Union), principal sindicato agrícola.
Miles de cadáveres de animales son incinerados diariamente, aunque la amplitud de la tarea es agotadora, y la oposición conservadora estima que el gobierno debería solicitar la ayuda del ejército para ayudar a los ganaderos.