24 de abril 2001 - 00:00

Inquietud en NEA por controles sanitarios

Un clima de intranquilidad se vive en Bernardo de Irigoyen, la ciudad más oriental del país, a unos 330 kilómetros de Posadas, en donde los pobladores se sienten agredidos por sus vecinos brasileños ante la exagerada presencia militar a lo largo de la frontera, que tiene por objeto impedir la entrada de animales por la fiebre aftosa.

Soldados brasileños del Regimiento de Caballería 14 de San Miguel, armados con fusiles y tanques, recorren los municipios de Dionisio Cerqueira, Santa Catarina y Barracao en el estado de Paraná, y la frontera argentino-brasileña parece una zona sitiada, según expresaron varios lugareños.

Las autoridades locales, para evitar incidentes ante el nerviosismo que se vive en la población de Irigoyen, dispusieron que la Policía de la provincia se encuentre alerta y recorra la frontera en móviles policiales.

De similar forma actuaron las autoridades provinciales y nacionales que destinaron efectivos de Gendarmería nacional para que circulen por las zonas urbanas de la frontera.

En tanto, autoridades brasileñas aclararon que «la presencia del ejército del Brasil en la frontera es exclusivamente para brindar seguridad al personal que controla los pasos fronterizos y así evitar el ingreso de ganado con aftosa».

Vigilancia

En el estado de Paraná (Brasil) se encuentran apostados unos 400 hombres que custodian la frontera con Misiones, sobre todo, los pasos no habilitados sobre el río Uruguay.

El paisaje de la zona, que tiene en Irigoyen como límite internacional apenas una calle, presenta militares y tanquetas de un lado (el brasileño) y policías y gendarmes del otro (el argentino).