Intentan modernizar el comercio de carne
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El frigorífico Marilú Damiano apuesta a la carne premium y las exportaciones en plena retracción del consumo
Mejoras en la integración de la res para que cada comprador reciba los cortes que desee.
Quienes proponen este sistema argumentan las siguientes ventajas: una mejor integración de la res al recibir cada comprador los cortes que desea, un mayor valor en la venta del sebo y del hueso vs. carnicerías (0,039 $/kg vs. 0,014 $/kg expresado sobre kilo de peso de media res), un mejor aprovechamiento del flete (0,042 $/kg en cajas vs. 0,051 $/kg en cuartos) y una mejor higiene en el manipuleo de la carne.
Entre las desventajas de este sistema cabe mencionar: la pérdida de identificación del animal por falta de hueso, la desigualdad de la industria para proceder al troceo, el diferente estándar sanitario de las plantas, el aumento de costo de mano de obra y del material de empaque (0,55 $/kg) pagado por el frigorífico.
En los cuartos recibidos por el carnicero, el troceo está incluido dentro del costo de la venta. Por otra parte, se presenta la imposibilidad para el cliente de elegir el tipo y kilaje de corte más el dressing que desea. A todo esto, hay que sumar la preferencia y la cultura del consumidor local de comprar en carnicerías (por esto los supermercados, además de carne envasada, tienen carnicerías).
Asimismo, la imposibilidad para envasar cortes con hueso sin producir roturas de embalaje hace que el sistema no pueda adecuarse a 100% de los cortes de las medias reses. A todo lo expresado con anterioridad se suma una inadecuada e insuficiente capacidad de almacenamiento en carnicerías y una merma de los cortes por pérdida de temperatura y transformación en jugo.
En síntesis, del análisis anterior surge que, además de presentar un menor costo de troceo (0,55 $/kg), que supera con amplitud el aumento de la venta de sebo y hueso (0,025 $/kg), y del ahorro de transporte-(0,09 $/kg), el sistema de venta por cuartos se adapta más a la cultura del consumidor, permitiendo de esta manera la elección del corte de su preferencia. El ahorro por kilo vendido es, por lo tanto, de 0,516 $/kg. Este sistema permite, por un lado, al carnicero reconocer la calidad de la carne que compra, como la eliminación de la merma por transformación en jugos, que se produce en la carne envasada.



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