2 de marzo 2001 - 00:00

La gravedad de la "vaca loca"

Aún no hay debida conciencia en la gente de la gravedad del mal de la «vaca loca».

La aftosa es una enfermedad de los animales que no se transmite al hombre y solamente ocasiona un perjuicio económico a diferencia de la «vaca loca» que mata a la gente destruyendo el cerebro humano.

Lamentablemente es así, y solamente por el momento se puede determinar a través de la autopsia.

Por lo tanto, informar a la población es importante, sin crear pánico, pero sí advirtiendo la importancia que reviste la enfermedad.

Recordemos que comienza en Inglaterra, país donde las ovejas tienen scrappie, desde hace 300 años, y que lamentablemente se utilizaron sus despojos para hacer harinas de carne. La suba de precio del petróleo impidió que se hicieran las cocciones necesarias, y se agregaron a los alimentos balanceados.

Así fue que animales vacunos convirtieron parte de su alimentación en carnívoros introduciendo, en consecuencia, los priones de la enfermedad en ella y de allí al hombre.

Prevención

Lo difícil de destruir esos priones es que sólo mueren a más de 600 grados o en soda cáustica, por lo cual, entre otros problemas que tiene la UE, es que lo animales que deben matar, no saben cómo destruirlos, pues enterrándolos contaminan los suelos y las napas acuíferas.

Nuestro país debe extremar los cuidados de la introducción del BSE puesto que las consecuencias para nuestra economía serían tremendas, pues se nos cerrarán los mercados, dado que en el mundo estamos considerados en primera categoría por la ausencia del mal.

Toda precaución no es suficiente: control de fronteras, de importaciones de alimentos y productos de origen animal que puedan ser portadores del mal; incineración de los catering de los aviones que vienen a la Argentina, decomiso de alimentos que se quieran introducir, etcétera.

Deberán dotarse de fondos suficientes tanto al INTA como al SENASA
para que continúen con sus investigaciones, porque gracias a esos trabajos poseemos la información de la inexistencia de la enfermedad en nuestro país.

Con respecto a nuestros países limítrofes, con la experiencia de la aftosa cabe una gran responsabilidad al Ministerio del Interior por la vigilancia de fronteras y al SE-NASA para el control de la entrada de animales de nuestros vecinos.

Recordemos que
Brasil, Paraguay y Bolivia han importado de la Unión Europea animales bovinos como así también embriones, con el agravante de que en Brasil los ovinos registrarían casos de scrappie, de acuerdo con las informaciones.

A su vez, deberá controlarse la introducción de embriones de otros países, pues ellos, a su vez, han importado ya sea reproductores o embriones de países europeos.

Espero que nuestras autoridades tomen los recaudos pertinentes y no tenernos que lamentar de la ineficiencia de nuestros funcionarios que luego se van de su cargo sin sanción alguna.