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Y todo esto está ocurriendo a pesar de que la canola ofrece ventajas con respecto a otros granos. Uno de ellas son los buenos rindes por hectárea que se venían obteniendo, con la utilización de semillas de excelente calidad. Otra ventaja es que es un cultivo apto para zonas marginales, obteniéndose buenos resultados en campos de secano (sin riego artificial). Otro beneficio que genera es que es una oleaginosa de invierno, y en nuestro país la cosecha se produce a contraestación de los demás países productores, originándose así mejores valores en la comercialización.
«La colza va en el mismo camino que el lino, el alpiste y otros», comentaba un productor. Y exactamente en la comercialización está el gran motivo por el cual los chacareros nacionales dejaron de sembrar canola.
Y como decíamos con anterioridad, el productor argentino busca negocios que resulten favorables, con la menor ocurrencia de problemas. Otra ventaja que años atrás aprovechaban los camioneros era que la colza se cosecha en octubre/noviembre, época donde hay escaso trabajo, haciendo que los transportistas tuvieran que viajar con sus cargas a las fábricas de aceite.
De esta forma los industriales también aprovechaban esta situación, disminuyendo su capacidad ociosa.
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