2 de marzo 2001 - 00:00

La UE teme que la aftosa se extienda al continente

La fiebre aftosa se extendió a todo el territorio de Gran Bretaña, dados los primeros casos de ganado con esta enfermedad detectados en Escocia, y aumenta el temor de que se extienda a la República de Irlanda.

La fiebre aftosa afecta ya a una treintena de explotaciones ganaderas en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. El gobierno autónomo escocés confirmó ayer la detección de los primeros casos de esta fiebre en la región, que no había sido afectada por la enfermedad desde que se descubrió el primer brote en el norte de Inglaterra, hace cerca de dos semanas.

Es la primera vez en 60 años que la fiebre aftosa infecta al ganado de la isla de Irlanda, y se estima que puede haber casos en granjas de Lockerbie, Canonbie y Galloway (Escocia), según las autoridades.

Por otra parte, la enfermedad puede extenderse a la República de Irlanda, donde fueron exportadas 250 cabezas de ganado procedentes de Irlanda del Norte.

Los países de la Unión Europea tomaron medidas y cerraron sus fronteras al ganado y derivados procedentes del Reino Unido, donde el brote de fiebre aftosa casi alcanza niveles de epidemia.

En tanto, los precios de carne ovina en Francia crecieron en torno a 30 por ciento en la última semana,
fruto del cierre de la frontera británica a causa de la fiebre aftosa, indicaron fuentes sindicales del mercado de abasto Rungis, uno de los más importantes de ese país.

Los precios de la carne fran-cesa de primera calidad subieron 15 por ciento, mientras que los precios de la carne importada de otros países se revalorizó hasta 30 por ciento, desde el cierre de la frontera del Reino Unido el pasado 21 de febrero, indicaron las fuentes.

Alzas

En el mercado de Rungis, que aprovisiona a la región parisina, más de la mitad de la carne ovina que se comercializa en situación de normalidad procede del Reino Unido, por lo que el cierre de la frontera ha tenido una gran incidencia en el alza de los precios, según las mismas fuentes.

Añadieron que los comerciantes de carne tratan de paliar el alza de los precios con un aumento de las importaciones españolas, pero éstas no llegan al número de cabezas prove-nientes del Reino Unido.

Europa se puso en pie de guerra por temor a que la epidemia de fiebre aftosa salte de las islas al continente. Las autoridades están tomando medidas cada vez más drásticas debido a que la enfermedad es altamente contagiosa.

El sacrificio «por precaución» se cifra ya en decenas de miles de animales, sobre todo ovejas y cabras procedentes del Reino Unido o que estuvieron en contacto con animales de ese país.

El comisario europeo de Salud, David Byrne, estimó que «la vacunación de animales contra la fiebre aftosa sólo será un instrumento de último recur-so», siguiendo con la política de no vacunación que decidió llevar a cabo la UE en 1990.