8 de agosto 2007 - 00:00

Las entidades agropecuarias "deberían unificar su reclamo"

Luciano Miguens
Luciano Miguens
El inédito episodio que se vivió en la inauguración de la Exposición de Palermo me preocupó profundamente. Debemos superar las viejas antinomias y trabajar por la construcción de un gran país desarrollado, en el que todos los habitantes puedan tener una posición digna. ¿Quiere la dirigencia construir ese país, un país que integre a todos los sectores, regiones en igualdad de condiciones?

Si los dirigentes del país pretenden seguir enfrentando el campo con la industria, la ciudad con el interior, el mercado interno contra el externo, el Estado versus lo privado, en un debate viejo y perimido en este mundo globalizado, entonces estamos frente a una ofensa principalmente a la inteligencia de los ciudadanos capitalinos y del Gran Buenos Aires: los quieren usar nuevamente como rehenes en este año electoral.

No hay otra explicación para la actitud del gobierno en la tribuna de Palermo y las declaraciones posteriores de diferentes dirigentes, que demuestran con evidencia que todo estaba preparado. Salieron a buscar un rédito político.

  • Cortoplacismo

  • Solamente un gobierno que piensa en el corto plazo puede cometer semejante agravio -en una vidriera internacional como es Palermo-al sector más competitivo de la economía nacional. El sector agroindustrial aporta 56% de las exportaciones, 46% de los impuestos y da mano de obra a 36% de ciudadanos (en su mayoría pymes radicadas en el interior). Por consiguiente, al atacar al sector se ataca al interior del país.

    Esto es lo que mostró la exposición de Palermo y lo que sintetizó el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, en su discurso. Muchos funcionarios y dirigentes en las recorridas previas apoyaron con declaraciones públicas los avances en la muestra. Lamentablemente, el día de la inauguración hubo ausencias sugestivas y otros que participaron tuvieron una actitud que es muy difícil de entender para el hombre de campo. ¿Qué fue lo que les hizo cambiar de actitud y de forma de pensar? ¿Tiene rédito político todavía, para el gobierno, el enfrentamiento con el campo?

    El campo y el interior no tienen peso político, motivo por el cual continúan discriminando y castigando al sector agropecuario con políticas impositivas, cambiarias y con la intervención en los mercados.

    Se dice que el sector no tiene votos y es una minoría al momento de votar. Es una premisa totalmente equivocada, cuya veracidad, como dirigentes del sector, tenemos la responsabilidad y obligación de refutar. Debemos para ello implementar una comunicación moderna en el sector con sus trabajadores y consumidores, en forma profesionalizada, los 365 días del año. Esta es la única manera de cambiar la imagen del sector en la opinión pública.

    Tenemos que hacer saber que la población que vive en zonas urbanas y rurales del interior llega a los 13 millones de habitantes, los cuales tienen una dependencia directa con el sector agropecuario y agroindustrial. De ese total, los que viven el la zona rural son 3,5 millones, y de ellos 1,5 millón son trabajadores rurales.

    Hay que hacer saber que 36% de mano de obra que da el complejo agroindustrial representa 5,3 millones de trabajadores, de los cuales 2,75 millones trabajan en forma directa con el campo y su agroindustria.

    Las siete cadenas principales ocupan 77% de esa mano de obra (frutas y verduras 20%; carne 16%; textiles 11,2%; aceites y subproductos 8,5%; producción y exportación de granos 8%; cueros y manufactura 7%, y lácteos 6,8%). La cadena pecuaria que involucra a todas las carnes y derivados -hoy tan castigados por las políticas del gobierno-emplea a 2 millones de personas, dato suficiente para darse cuenta por qué reclama la dirigencia.

  • Trabajo unido

    Para concretar una comunicación efectiva y profesional es imprescindible el trabajo unido de las entidades -por lo menos para este fin-y unificar el reclamo en un solo mensaje a la sociedad; a su vez deberíamos promover el aporte de los productores para atender los gastos de la campaña en los medios masivos de comunicación durante todo el año.

    Toda esta acción debe ser apoyada con la participación en política de los dirigentes en los diferentes partidos. Esta es la única forma de construir poder político en las diferentes legislaturas y concretar las políticas de Estado necesarias. Para hacer efectiva esta participación precisamos el voto de nuestra gente y así revertir la idea de que el campo no tiene voto y es una minoría. Así tendríamos la capacidad de negociar mejores lugares en las diferentes listas de los partidos políticos. Cuando eso ocurra será porque finalmente se habrán dado cuenta de la importancia que tiene el sector agroindustrial en el desarrollo de todas su actividades.

    (*) Ex presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Consultor agropecuario.
  • Dejá tu comentario