El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy que el país producirá más trigo para dejar de depender de las importaciones de Argentina, que suspendió las ventas externas del cereal, materia prima de productos básicos de la canasta familiar de Brasil, como el pan.
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"Plantaremos más trigo para no depender tanto de Argentina", señaló Lula, durante el lanzamiento de obras por 216,7 millones de reales (unos 129,7 millones de dólares) del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) en la ciudad de Campinas, a 100 kilómetros al norte de San Pablo.
Ayer, la Asociación Brasileña de las Industrias del Trigo (Abitrigo) anunció que va a pedir al Gobierno la suspensión de la Tarifa Externa Común (TEC) del 10 por ciento para la importación de más de tres millones de toneladas del cereal que sería comprado a Estados Unidos y Canadá.
El pedido obedece a la negativa argentina para reactivar las exportaciones de trigo a Brasil y evitar el encarecimiento de productos como el pan.
El trigo argentino llega con tarifas más baratas de importación porque este país hace parte del Mercado Común del Sur (Mercosur), que además lo integran Brasil, Uruguay y Paraguay, mientras Venezuela está en proceso de adhesión como miembro pleno.
Brasil importa cerca de siete millones de toneladas de trigo, equivalentes al 70 por ciento de la demanda interna, mientras que Argentina produce 15 millones de toneladas del cereal y apenas consume cinco millones de ellas, para convertirse en el mayor exportador mundial de este cereal.
El miércoles, representantes del sector y delegados de ambos gobiernos estuvieron reunidos sin éxito en Buenos Aires para tratar de reactivar a partir de mayo las exportaciones argentinas de trigo, suspendidas desde el año pasado para evitar una presión inflacionaria con su manutención en el mercado interno.
Una nueva reunión, sin participación de representantes del Gobierno, fue programada para la primera quincena de mayo en Brasil.
En Campinas, Lula aludió a la crisis por la escasez de los alimentos y manifestó que "hay más pobres comiendo, gracias a Dios".
"Hay más chinos, indios, africanos y brasileños comiendo y la producción no creció como la demanda. Es una crisis en que puede ser muy corta la falta de fríjol, pero eso no se aplica para el arroz ni el trigo", sostuvo.
"Este país, que un día fue tratado como insignificante, es hoy el mayor exportador de carne, de soja, de café, de jugo de naranja del mundo. Brasil es un gigante que despertó para que el mundo lo respete", agregó.
El jefe de Estado añadió: "cuando Brasil comienza a disputar con ellos (otros exportadores), en algunos países del mundo comienza a salir en la televisión: 'el cebú brasileño no es ganado, el etanol aumenta el precio de alimento'. Son unas mentiras tan sin argumentos".
"El alza en los precios de los alimentos es pasajera. No debe ser vista como una cosa peligrosa. Queremos probar que es posible producir alcohol y biocombustible y producir alimentos para llenar nuestra barriga y la de mucha gente", aseguró.
Al respecto, el gobernante brasileño consideró: "sería ignorancia dejar nuestro 'tanque' vacío para llenar el tanque de los automóviles".
"Brasil tiene mucha tierra para plantar, sol para hacer fotosíntesis y agua para regar las cosechas", destacó el presidente.
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