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20 de enero 2004 - 00:00

Monsanto dice que se queda en la Argentina

Aclaró un vocero de la biotecnológica estadounidense que la decisión de dejar de producir semillas de soja no afectará el resto de sus negocios en el país. Federico Ovejedo dijo que Monsanto Argentina redestinará sus inversiones hacia un mayor desarrollo de su producción de semillas de maíz y de sorgo, y de plaguicidas.

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Monsanto Argentina destinará las inversiones que hacía en el negocio de la soja en un mayor desarrollo de su producción de semillas de maíz y de sorgo y de plaguicidas, remarcó a la agencia EFE su gerente de Relaciones Públicas, Federico Ovejedo.

"No estamos presionando al gobierno y no nos vamos del país", subrayó, al indicar que la suspensión de la producción y venta de semillas de soja en el mercado argentino "es una decisión de negocios".

La multinacional estadounidense se retiró del negocio de la soja en Argentina debido a la aparición de un "gigantesco mercado negro" para la venta de semillas transgénicas que hace "imposible" que recupere sus inversiones en este renglón, apuntó.

En este sentido, Ovejedo destacó que entre el 50 y el 60 por ciento de las semillas de soja que se cultivan en el país "se compran en el mercado negro", lo que causa "grandes pérdidas tanto a las empresas productoras como al propio Fisco".

La ley argentina de semillas permite que los agricultores no paguen derechos a sus proveedores cuando destinan una parte de su producción para "uso propio" en futuras campañas agrícolas.

El "mercado negro" se debe a que muchos agricultores venden toda su producción como semillas, en vez de exportarlas o colocarlas en empresas agroalimentarias, con lo cual evaden el pago de derechos de patentes a las compañías biotecnológicas.

En la campaña agrícola 2003/2004, Argentina alcanzará una producción histórica de 34,8 millones de toneladas de soja, el 16 por ciento más que en el ciclo anterior, según cálculos oficiales.

El 95 por ciento de la soja sembrada en el país es transgénica y "autógena", es decir, que puede utilizarse en nuevos cultivos.

Monsanto Argentina ocupaba el tercer puesto en el mercado local de semillas transgénicas de soja, detrás de las argentinas Nidera y Don Mario.

El grupo ecologista Greenpeace sostuvo ayer que Monsanto se retiró del negocio para "chantajear" al gobierno argentino a fin de que apruebe la venta de una semilla de maíz transgénico híbrido que está prohibida en este país desde finales de los años noventa.

Por medio de un comunicado, Greenpeace aseguró además que la multinacional estadounidense "quiere quitarle al productor agropecuario la libertad de guardar semillas de soja transgénica".

El portavoz de Monsanto remarcó hoy a EFE que la compañía "no va a polemizar" con el grupo ecologista y puso de relieve que el gobierno ha tomado medidas para combatir el aumento del "mercado negro de semillas".

En este sentido, el directivo de la compañía elogió al gobierno por haber reabierto el Instituto Nacional de Semillas, un organismo de control que había sido cerrado en 1999.

"Cuando se cerró este instituto, el 'mercado negro' representaba el 20 por ciento de la comercialización de semillas, mientras que ahora esa cifra se disparó a entre el 50 y el 60 por ciento", apuntó.

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