25 de abril 2026 - 00:00

El BAFICI con un INCAA ausente: la irrupción del "cine de guerrilla" y una nueva generación de directores

El BAFICI finaliza el domingo tras una edición protagonizada por estrenos locales, películas independientes y nuevas caras en pantalla. No solo fue un encuentro de cine, sino también de debate cultural.

El BAFICI finaliza el domingo tras una edición protagonizada por estrenos locales, películas independientes y nuevas caras en pantalla.

El BAFICI finaliza el domingo tras una edición protagonizada por estrenos locales, películas independientes y nuevas caras en pantalla.

“Frente a los ataques al cine argentino, hay más cine argentino”, dijo Javier Porta Fouz, director creativo de Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), antes de presentar una de las 147 producciones locales que se proyectaron en el encuentro cinematográfico. Aunque se trataba de propuestas diferentes entre sí, hubo un denominador común por parte de los directores antes de cada función: remarcar la ausencia del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

El domingo llega a su fin una nueva edición del BAFICI que, en esta oportunidad, tuvo todo tipo de estrenos locales: desde “Los Bobos” de Sofía Jallinksy y Juan Pablo Basovih Marinaro - ganadora en el Festival de Gijón como Mejor Película- hasta “Yiya Murano: Muerte a la Hora del Té” de Alejandro Hartmann, documental sobre la “envenenadora” de Monserrat. Sin embargo, fueron pocas las que al inicio de su proyección contaban con el logo del INCAA, indicio de haber recibido un financiamiento por parte del ente.

Los Bobos
Tras ganar como Mejor Película en el Festival de Gijón,

Tras ganar como Mejor Película en el Festival de Gijón, "Los Bobos" tuvo su paso por el BAFICI.

“Había subsidios, uno podía acceder a ellos y hacer cine en este país, algo que está cada día más complicado”, explicó Alejandra Grinschpun, productora de “Plata o Mierda”, documental dirigido por Toia Bonino y Marcos Joubert cuando Ámbito le consultó sobre la producción de la película. El poco porcentaje que recibió apoyo por parte del instituto subraya que fue durante la gestión anterior. Esto lo había adelantado el Colectivo de Cineastas cuando el año pasado se preguntaban si se trataba del último BAFICI del cine argentino. No fue literalmente así, ya que, ante la ausencia estatal, la reacción fue seguir haciendo películas.

Así es como programas alternativos o productoras autogestivas se convirtieron en las nuevas vías para los proyectos cinematográficos. Uno de los que se destacó fue “Mecenazgo”, un plan de financiamiento impulsado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. En su última convocatoria, que cerró el pasado 31 de marzo, se planteó que los proyectos seleccionados recibirían hasta $25.000.000 por persona.

El "cine de guerrilla": el gran protagonista del BAFICI

Es una costumbre en el festival porteño presentar a los directores antes de la función y adelantar que, al finalizar, habrá un espacio para preguntas y respuestas. En esta edición, también se convirtió en un lugar para remarcar el trabajo que hubo detrás de cada film. “Fueron tres días de rodaje”, dijo el director Matías Szulanski luego de estrenar “La Amiga de mi Amigo”. Algo similar dijo Moro Anghileri cuando presentó “El Gato de Borges”, su ópera prima que filmó en una semana. La misma fue gestada en el taller “Cine para Actores” y recibió el apoyo de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI).

“Hay que sacar las películas a la calle”, afirmó el director Raúl Perrone, quien recibió el premio a la trayectoria en el festival. Por este motivo tiene un segmento que se proyecta previo a cada función en donde tocan diversas temáticas, en esta oportunidad, la importancia del público.

Esto que propone el director sucede con las producciones autogestivas o de “guerrilla”, que se caracterizan por tener equipos chicos y poco presupuesto: salen a la calle a filmar, ya que los rodajes en exteriores son más “realizables” o “accesibles”, según los mismos realizadores.

Y siguiendo con los patrones que se repiten, fue una edición protagonizada mayormente por jóvenes. Según un reciente estudio de Fandango, hoy la Generación Z es el grupo que más concurre al cine, superando incluso a los adultos mayores. Esto se vio reflejado en el BAFICI. Los alrededores del Gaumont o del complejo que tiene lugar en Plaza Houssay se convirtieron en un epicentro de juventud en donde se comentaban las películas o se conversaba con los realizadores. La sangre joven también hizo ruido desde la pantalla grande, especialmente los estudiantes universitarios.

Los Nadadores

"Los Nadadores" se proyectó en Competencia Argentina tras recibir una Mención Especial en el Festival de Málaga.

“Le agradecemos al festival por el espacio”, exclamó entre aplausos Raúl González Checchia al presentar “Patricio Bisso”, su corto documental que había realizado para un trabajo de la carrera de "Imagen y Sonido" en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la misma línea, la directora y estudiante de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) Candela Momo Hualpa remarcó la importancia de la educación pública, ya que proyectaba su tesis, una producción de ocho minutos sobre el español Gonzalo García Pelayo. Nuevos tiempos para el cine argentino.

El Nuevísimo Cine Argentino: una nueva generación de directores

Películas que como máximo tienen una duración de una hora y diez minutos. Temáticas crudas y poco románticas con finales no tan felices. Actores que debutan en pantalla grande interpretando personajes que divagan por las calles. La nueva generación de directores trae propuestas frescas que se sienten diferentes, algo que el cine nacional estaba necesitando.

Por un lado, está Tamara Leschner, quien, tras debutar actoralmente en 2023 en el mismo festival, ahora presentó “Te Amo, Antoño”, su ópera prima en la que también es Carla, la protagonista. Esta joven será incentivada por su amiga a superar una ruptura amorosa. Un retrato sobre la difícil tarea de desprenderse de un vínculo afectivo envuelto en situaciones tan bizarras como humanas. La directora estuvo detrás del guion, producción, montaje e incluso del bolero que suena al final del film -el mismo que tocaron en la sala al finalizar la proyección-, compuesto por su propio hermano. Fue el productor quien resaltó la “eficiencia” de Leschner.

Después apareció la dupla Lorenzo Ferro (“El Ángel”) y Lucas A. Vignale, quienes no solo presentaron su corto “Mi Gran Noche”, sino que además exhibieron ópera prima “El Tren Fluvial”, una de las dos películas argentinas que estuvo en Competencia Internacional. Un poema sobre un niño que baila malambo y escapa hacia la ciudad. Con tintes de Luis Ortega, reflejarán que la fuga puede ser una solución, pero no la salvación.

Y, siguiendo con la nueva generación de directores, apareció Sol Iglesias SK con “Los Nadadores”, película que viene haciendo ruido desde meses atrás. Tal es así que la realizadora tuvo que retirarse de la función junto a los protagonistas porque no había butacas libres en la sala. En su ópera prima, construye un escenario apocalíptico en una Argentina atemporal donde las altas temperaturas azotan a una ciudad donde, quienes pueden, toman un avión para exiliarse. “En este contexto, lo más importante es hacer y no dejarnos amedrentar. El arte tiene que ser nuestro espacio de batalla”, afirmó la directora luego de la proyección.

BAFICI (5)
La directora Sol Iglesias SK hizo pasar al frente a todo el equipo de

La directora Sol Iglesias SK hizo pasar al frente a todo el equipo de "Los Nadadores".

El ritual de esta debutante camada es hacer pasar al frente a todo el equipo, reconociendo que sin ellos la producción “no hubiera sido posible” y remarcar una y otra vez el agitado rodaje y la ayuda colectiva. Sin sobreactuación lastimera, sino con el objetivo de reflejar cómo hoy se mantiene en pie la industria nacional: con escasos recursos, a las corridas y en comunidad. “Nadie se salva solo”, dicen en “El Eternauta”, algo que también reconoce el “Nuevísimo Cine Argentino” -bautizado de esta forma por el periodista Diego Batlle-, al empujar al público a preguntar y continuar el debate por fuera de la sala, incluso hubo invitaciones abiertas a distintos bares porteños. Casi como si esta nueva generación entendiera que, para seguir existiendo, se necesita del público y viceversa.

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