No atraviesa una situación de prosperidad la citricultura argentina. Podrían complicarse las ventas al exterior. La Secretaría de Agricultura realizó un informe en el que se manifiesta que crece el área destinada a los cítricos, pero pocas hectáreas se destinan aún a la exportación.
La citricultura argentina atraviesa una etapa de incertidumbre con avances sanitarios y retrocesos en el ingreso a los mercados.
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La Argentina posee, por sus características ecológicas, una gran aptitud para la producción de cítricos. Las plantaciones se localizan en regiones que poseen un alto grado de especialización. En el NOA se produce 62% de los cítricos, siendo el limón, con 75% de participación, la especie predominante. Mientras que en la Mesopotamia se origina 34% de la producción nacional, correspondiendo a las mandarinas y naranjas algo más de 90% de la producción regional.
La actividad citrícola argentina se desarrolla principalmente en las regiones del Noroeste (Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca), mesopotámica ( Misiones, Corrientes y Entre Ríos), nordeste de Buenos Aires (Formosa, Santa Fe y Chaco).
La comercialización de productos frutícolas en general constituye uno de los aspectos clave de la actividad, en los que se presentan importantes limitaciones; también se observan dificultades en la aplicación de las normas vigentes de tipificación de estos productos.
Los cítricos constituyen un rubro dinámico del comercio exterior argentino de los últimos años, considerando su participación creciente en el total de las exportaciones agropecuarias.
El mercado interno muestra diferencias significativas en los niveles de consumo según los distintos estratos de la población, siendo más elevados los valores de consumo en los grupos que poseen mayor poder adquisitivo, por lo que existe un potencial desarrollo de este mercado.
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