Permite obtener en forma rápida y efectiva datos útiles para diseñar programas de manejo y conservación.
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En distintos lotes de la Región Pampeana, previamente evaluados según su nivel de degradación, el Instituto de Suelos del INTA Castelar realizó un estudio a campo con un simulador de lluvia, aplicando 120 mm en 1 hora. Así, se calculó la relación entre la cantidad de suelo perdido (en g) y la energía del agua aplicada (en Kilojoules), estableciendo un índice de erosión (IE).
Este nuevo método permite obtener información en el terreno, en un lapso máximo de 2 horas, mientras que otros sistemas más complejos demandan un mínimo de 2 semanas en laboratorio.
De acuerdo con el trabajo realizado, en tierras vírgenes o muy poco alteradas el IE se ubica entre 0 y 100, mientras que un suelo muy degradado, con 40 años de agricultura continua, puede tener un IE superior a 1.000. Estos datos resultan de alta utilidad para definir programas de manejo y conservación.
La innovación forma parte de la labor permanente que el INTA desarrolla a favor del uso sustentable del suelo de nuestro país, afectado en un 20 % por procesos de erosión hídrica y eólica. Esto representa un total de 60 millones de ha, equivalente a la superficie de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
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