La reducción de 50% en la alícuota del IVA en la venta de granos, en tanto se mantiene en 21% (cuando se anule la reducción de 2%) el IVA de agroquímicos, semillas y gasoil, es otro avance de presión tributaria que recorta en forma significativa la rentabilidad del agro. Esto sumado a la no aprobación de la indexación de balances impositivos y a las retenciones a las exportaciones significará un cambio sustancial en el resultado económico de las explotaciones para el próximo año, y hace previsible que se detenga el optimismo observado hoy entre la gente del campo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al mismo tiempo, la alternativa planteada por la AFIP de mantener el IVA a 21% pero elevar la retención a 18% con la promesa de devolver a los 30 días 9%, no es menos distorsivo. Sobre todo teniendo en cuenta que promete devolver el IVA sólo a los contratos registrados en las Bolsas de Cereales (muy buen negocio para las entidades), sin que haya ningún compromiso de las mismas en desarrollar en forma inmediata un sistema electrónico de negociación y registro de las operaciones del disponible, que transparente la formación de precios y diferencie los contratos a fijar de las reales operaciones de compra/venta diaria. Caso contrario se atenta contra la libertad de comercio y se pondrá a los productores en inferioridad de condiciones en la negociación.
La solución para el IVA en los granos en bajarlo a 10,5% también para todos los insumos (reemplazarlo por un impuesto a la venta doméstica sería más eficiente aún), porque manteniendo semillas en 21% sólo se acrecentará el grave problema de la bolsa blanca. ¿O no son conscientes las empresas que están teniendo que abrir miles de bolsas de semilla certificada y venderlas como grano porque no pueden colocar la semilla? Al mismo tiempo, la no indexación de balances impositivos está impulsando muchas ventas en el circuito marginal que determinan que toda la cadena comercial y el fisco se vea perjudicado.
Esto no se resuelve sólo modificando el IVA. Este tipo de avances tributarios contribuye a la imprevisibilidad, en la cual el productor agropecuario es «convidado de piedra».
Las noticias de la semana indican alta posibilidad de caída del tipo de cambio real, aumento sensible de la presión tributaria y reducción de la protección en el Mercosur. Así el año 2003 puede pintar muy distinto de 2002.
Dejá tu comentario