26 de febrero 2003 - 00:00

Promocionarán el consumo frutihortícola

La puesta en marcha del Sistema de Control de Frutas y Hortalizas (Sicofhor) por parte del SENASA, la actual conducción de un Directorio de sólo tres miembros alejado de los avatares políticos, las nuevas obras del reordenamiento del área transaccional y el accionar conjunto entre los sectores privados y públicos para fortalecer el sector frutihortícola son algunas de las bases con que el Mercado Central de Buenos Aires mira su futuro con optimismo.

Es de público conocimiento que los objetivos del Mercado Central de Buenos Aires se vieron tergiversados.

Desde conducciones políticas que privilegiaron sus propios intereses en detrimento del mercado hasta la aplicación de políticas públicas antagónicas con los fundamentos de su creación allá por 1967, traducidas en modificaciones legales y que permitieron que la desregulación se convirtiera en maniobras para esquivar los controles fitosanitarios e impositivos.

• Habilitaciones

Con la puesta en marcha del Sicofhor, se garantizará que a los consumidores argentinos les llegue la más alta calidad en frutas y hortalizas, con identificación de origen, libres de residuos químicos y micro-organismos.

Este sistema es una larga aspiración del sector que el Mercado Central ha venido impulsando para satisfacer el reclamo genuino de los operadores y productores del mercado.

Estos, en reiteradas ocasiones, solicitaron un pie de igualdad con los mercados no habilitados, galpones y depósitos clandestinos y el fortalecimiento de los controles hacia el minorista, en particular sobre las grandes cadenas de distribución.

Como resultado de una gestión austera, el mercado logró durante el año pasado un equilibrio económico financiero, producto de una fuerte contracción del gasto político, del gran esfuerzo de su personal que soportó la reducción del salario y de las medidas de restricción de gastos implementadas.

El mantenimiento de un presupuesto equilibrado no es un dato menor ante una de las mayores recesiones de la historia argentina que generó una fuerte caída en los ingresos.


• Mejoras

Las obras que próximamente se iniciarán en el mercado para realizar un cerramiento del área transaccional le aportarán mejoras sustanciales a la operatoria comercial mayorista.

La seguridad, la limpieza y hasta la diferenciación de los horarios de abastecimiento y ventas se verán alcanzadas y mejorarán en forma notable con la colaboración de todos los actores involucrados en ella.


La promoción del consumo será durante 2003 una de las premisas que se abordarán, y en tal sentido, se están programando acciones, en particular y en conjunto con las entidades de la comercialización (Cámara de Opera-dores Mayoristas Frutihortícolas -Comafru-) y la producción, para acercarle al consumidor las bondades que las frutas y hortalizas, verdaderas estrellas de la salud, le pueden brindar.


• Vínculos

En otro orden, el trabajo conjunto con el consejo asesor, con el Foro de Economías Frutihortícolas, con la creación de vínculos con universidades y organismos públicos, con el proyecto de ampliación del Laboratorio Bromatológico y de Sanidad Vegetal, con las puestas en marcha de nuevos servicios informáticos y con el preacuerdo del BID para la financiación de un Observatorio Urbano Ambiental a desarrollarse con la Universidad Nacional de Lanús, el horizonte se podrá observar con menos nubes.

Con seguridad, esta mirada optimista se ha de cumplir si los distintos estados mandantes de la corporación integran al Mercado Central de Buenos Aires en el marco de
una política Frutihortícola clara y al servicio de la producción.

También, si se continúa con conducciones no políticas y se define un mecanismo de financiación que permita que el mercado expanda sus negocios y
utilice racionalmente su enorme infraestructura ociosa.

De no ser así, asistiremos a un nuevo fracaso. Quizás el último de esta corporación como tal.

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