Ultimamente, la plaza de maíz en el mercado de Chicago operó a la defensiva, ante pronósticos que hablaban de una primavera lluviosa, que podía atentar contra la normal siembra de este producto durante la presente temporada. El foco de atención del mercado, desde hace ya algunos días, pasó a ser la siembra más que la demanda. Hay plazo hasta mediados de mayo como para obtener rendimientos ideales en el mediooeste de los EE.UU., con lo que la preocupación, a esta altura, carece de mucho sustento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el mercado no ha edificado adecuadamente aún su «premio climático», es decir, aquel «plus» en los precios ante la expectativa de riesgo que esta actividad siempre ofrece. Las condiciones actuales son de excesiva humedad en el oeste del «corn belt» y de escasa humedad en el este de esta región. Las temperaturas comenzarán a ser elevadas en ambas regiones a partir del próximo fin de semana, según los pronósticos privados. Más adelante, sobre la mitad de junio y la de julio, el mercado va a concentrarse en las condiciones de los cultivos durante el período de la polinización. Es posible que en su próximo informe semanal sobre el estado de los cultivos en los Estados Unidos, el Departamento de Agricultura (USDA) confirme que ya se implantó entre 20% a 30% del área total a dedicar con este cultivo, gracias a las buenas condiciones climáticas reinantes durante estos últimos días.
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La incertidumbre mundial en torno a todos los problemas de esta campaña agrícola (mal de la «vaca loca», aftosa, «Starlink»), determinará sin dudas la proyección del consumo para la próxima temporada. Los problemas de enfermedades en animales determinaron ya un menor consumo de carnes rojas en general y las consecuencias finales de este fenómeno son realmente impredecibles. Hoy observamos, en los números de exportación de maíz de los Estados Unidos, un alto nivel de ventas declaradas por los exportadores como «a destino desconocido». Hasta la semana anterior, este tipo de operaciones alcanzaba los 23,3 millones de bushels (unas 600 mil toneladas), cuando el año anterior esta cifra totalizaba solamente 1,8 millones de bushels (cerca de 50 mil tone-ladas métricas). El temor del mercado consiste en que, la mayoría de las veces, este tipo de opera-ciones son finalmente anuladas o compensadas con otros orígenes distintos a EE.UU., lo que genera bajas en el mercado de Chicago y despierta dudas respecto del potencial exportador final del principal exportador de maíz del mundo, que ya recortó 5 veces consecutivas sus proyecciones de ventas al exterior para esta campaña. Se espera que crezcan las exportaciones, durante la próxima campaña, una vez superados los inconvenientes del híbrido «Starlink», y con China entrando en la Organización Internacional del Comercio (OMC). En el corto plazo, el mercado estuvo presionado, ante una demanda muy poco activa y el clima más benigno para sembrar.
La situación climática también ha causado algunos inconvenientes para sembrar trigo de primavera en los estados del norte de los EE.UU., con lo que el estado semanal de los cultivos de invierno y el avance de siembra, cobran vital importancia. También hubo algunas señales de alerta por parte de expertos agronómicos de Kansas sobre el escaso potencial productivo de aquel estado y ya hay quienes afirman que enfrentarán la peor cosecha de los últimos 38 años en aquel estado. Esta campaña triguera resulta muy particular pues en los EE.UU. se asiste a la siembra más baja de los últimos 30 años, lo que intensifica las preocupaciones del mercado. Durante la semana anterior, hubo fuertes vientos y temperaturas elevadas en las planicies centrales, lo que generará en breve problemas de humedad para los cultivos de invierno. También se vio afectado el trigo por problemas similares a los del maíz y otros granos forrajeros.