Reapertura de mataderos en Gran Brertaña
Rodgers anunció que una granja del sur del condado de Armagh, fronterizo con la república de Irlanda, fue puesto en cuarentena, tras el hallazgo de "lesiones" sospechosas en corderos.
Los animales procedían de Carlisle (noroeste de Inglaterra), región afectada por la fiebre aftosa desde hace quince días.
Por su parte, la vecina república de Irlanda está muy preocupada y de momento ya reforzó sus controles policiales y militares en la frontera con Irlanda del Norte.
Los temores de propagación de la epizootia a Europa continental se reforzaron tras el hallazgo en Alemania de dos nuevos casos de corderos importados recientemente de Gran Bretaña que presentaban anticuerpos de la enfermedad en la sangre, con lo que ya son 5 los localizados en el país.
Mientras que Bélgica destruirá el millar de ovinos importados de Gran Bretaña desde el 1 de febrero, Francia anunció que sacrificaría 30.000 corderos franceses que permanecieron en contacto con otros británicos, con lo que ascienden a 50.000 los ovinos sacrificados en este país como medida de precaución.
La única buena noticia, en esta avalancha de calamidades, fue el anuncio del gobierno británico de un posible transporte de ganado sano directamente hacia los mataderos, en condiciones de seguridad particularmente estrictas.
El objetivo de esta medida es doble: evitar una penuria de carne en los comercios y ayudar a los agricultores amenazados de quiebra.
El primer ministro británico, Tony Blair, prometió en la Cámara de los Comunes a los agricultores hacer "todo lo razonablemente posible" para ayudarlos a salir de esta "situación espantosa".
