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El trabajo de los técnicos del INTA Marcos Juárez indicó que «el difícil contexto económico financiero» con que comenzó la campaña triguera 2002 provocó «una reducción del área sembrada» con el cereal y llevó a los productores a «disminuir la aplicación de tecnología».
«Fundamentalmente -bajó- el uso de fertilizantes y agroquímicos», destacó el trabajo que se basó en la ausencia de crédito y financiamiento para la campaña, a raíz de las condiciones de inestabilidad económica registradas en 2002.
Al respecto, los investigadores determinaron que
Sin embargo, indicaron que la aparición de enfermedades «varió entre moderada y severa en casos en los que se utilizó tecnología deficiente y hubo un inadecuado manejo de enfermedades».
En cuanto al grado de las enfermedades en el trigo, el trabajo apuntó que «se registraron ataques severos de roya de la hoja, moderados a severos de mancha amarilla, leves de septoriosis de la hoja y leves a moderados de fusariosis de la espiga fusarium.
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