5 de julio 2005 - 00:00

Sugieren un mayor control sobre los rodeos lecheros

Los técnicos de AACREA siguen presentando sus recomendaciones para ganadería. En este caso, dedicada a la producción lechera.
Los técnicos de AACREA siguen presentando sus recomendaciones para ganadería. En este caso, dedicada a la producción lechera.
La falta de humedad compromete muchas pasturas de los rodeos lecheros de las zonas oeste, sudoeste y sur de Buenos Aires, este de La Pampa y centro de Córdoba, entre otras. En los potreros con el perfil seco, el rebrote es nulo desde hace varias semanas.

En los que tienen la capa superficial húmeda por lluvias escasas se observa alguna producción forrajera, pero de bajo contenido de materia seca y, consecuentemente, bajo contenido de energía, por haberse desarrollado en condiciones de poco sol y alta humedad ambiente. Ese pasto da poca respuesta productiva en vacas en ordeño.

Frente a esa situación, los asesores de Lechería de AACREA efectuaron las siguientes recomendaciones para mejorar la alimentación de los rodeos:

1) Seguir manejando el escaso pasto disponible de manera correcta. Esto supone respetar los períodos de descanso de las especies forrajeras y evitar el pastoreo permanente de los rebrotes en todos los potreros para no agotar a las plantas.


2)
No utilizar excesivamente el heno. El rollo tiene alto costo por unidad de nutriente y puede ser conveniente sustituirlo en parte por subproductos de mayor contenido de nutrientes digestibles y, consecuentemente, menor costo final.

3) No descartar el encierre. En momentos de sequía, no conviene mandar las vacas a un potrero pelado, donde gastan energía caminando y perjudican el rebrote de las pasturas. En muchas ocasiones será preferible encerrarlas medio día, o aun todo el día en condiciones extremas, y preparar una dieta acorde con el encierre y los requerimientos del rodeo.

4) Conviene rotar el lugar de encierre, lo que reduce los riesgos de desarrollo de mastitis y pietín, al no echarse repetidamente sobre las bostas y el barro que se forman. La rotación también favorece la distribución de los nutrientes que aportan las deyecciones en distintos potreros.

5) Anticipar descartes. En las vacas que corresponda, se puede anticipar el secado, pero asegurando una alimentación que mantenga un estado corporal aceptable después. No obstante, si no se puede garantizar una buena alimentación una vez seca, es preferible que la vaca continúe en ordeño, donde paga con producción el mayor alimento consumido.


6)
No descuidar la recría y las vacas secas. Como esos animales no producen ingresos inmediatos, en años de sequía hay una tendencia a « arrinconarlos» y a darles todo el forrajea las tamberas. Alimentar mal a las terneras y las vacas secas se paga caro al año siguiente, por lo que es preferible invertir dinero apoyando el forraje con alguna suplementación, si no alcanza con el disponible.

7) Formular adecuadamente la dieta, buscando un balance entre energía y proteína en función del tipo de animal. Alimentar bien no es exclusivamente dar una gran cantidad de suplemento.


8)
Dosificar el silaje de maíz. Esta reserva no se puede comprar fuera del establecimiento y debe ser usada con cuidado para que alcance hasta que pase el período crítico; conviene reducirla cantidad y completar la dieta con subproductos comprados fuera del establecimiento.

9) No subordinarse a lo rutinario en alimentación y monitorear día a día las relaciones insumo-producto, para optar por las más convenientes. Asegurarse la disponibilidad, la calidad y el precio con el proveedor de ingredientes, preferiblemente con un contrato.


10)
Si hay alta disponibilidad de pasto de calidad en algún potrero -por ejemplo, un verdeo de invierno-, no descartar el soiling (pastoreo mecánico) para maximizar su aprovechamiento.

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